La Rioja

Renzi se pierde en el lío de la izquierda

Matteo Renzi, a la derecha, junto a Pierluigi Bersani en un acto del partido celebrado en Florencia, en 2013. :: Max Rossi / Reuters
Matteo Renzi, a la derecha, junto a Pierluigi Bersani en un acto del partido celebrado en Florencia, en 2013. :: Max Rossi / Reuters
  • El primer ministro italiano se enfrenta con la vieja guardia de su partido por su rechazo al referéndum constitucional

Si le dan a elegir entre su país y su formación política, el Partido Democrático (PD), Matteo Renzi se queda con Italia. Ésa es la tesis que el primer ministro utilizó ayer en el bronco encuentro de la dirección nacional del PD en Roma, en la que quedó escenificada la falta de entendimiento entre Renzi y la vieja guardia de su partido. La cita no consiguió calmar los ánimos tras las declaraciones de las últimas semanas de diversos dirigentes de la formación anunciando que votarán «no» en el referéndum convocado por el Ejecutivo el 4 de diciembre para sacar adelante significativos cambios constitucionales destinados a aumentar la gobernabilidad.

Renzi ha calificado la consulta de «madre de todas las reformas», ligando su permanencia en el poder al éxito de la cita con las urnas. «Hay un país que está poniéndose otra vez en movimiento y la reforma es la clave, no el juguete de nadie. No estamos dispuestos a bloquear el país en nombre de la batalla por la unidad del partido», aseveró.

Sus palabras contienen una acusación implícita a algunos de los hombres que le precedieron en el liderazgo de la izquierda como Pierluigi Bersani y Massimo D'Alema, quienes contemplan con recelo los proyectos del joven jefe del Ejecutivo al considerar que pretende acumular demasiado poder en sus manos. En una entrevista publicada el pasado sábado por el 'Corriere della Sera', Bersani advirtió de que «vamos hacia el Gobierno de un líder que nombra sustancialmente un Parlamento que decide todo incluso aunque tenga sólo el 25% de los votos».

Para el antiguo secretario general del PD, la reforma constitucional, que prevé el fin del bicameralismo perfecto al convertir al Senado en una cámara sin apenas atribuciones, resulta peligrosa al combinarse con la nueva ley electoral. La 'Italicum', aprobada hace unos meses y todavía no utilizada, concede un amplio premio al partido que obtiene más votos, lo que, según sus críticos, otorga una representación excesiva respecto al consenso real obtenido en las urnas. El filósofo y exalcalde de Venecia Massimo Cacciari, una de las voces más respetadas de la izquierda italiana, advirtió el pasado domingo en 'La Repubblica' de que para «los actuales líderes» (no quiso citar a Renzi) «sólo existen el pueblo y ellos como representantes».

Riesgo de fractura

Pese al riesgo de fractura dentro de su partido, el primer ministro sigue adelante y sólo hizo ayer una pequeña cesión: se comprometió a reformar la 'Italicum' una vez celebrada la consulta de dentro de dos meses. Sus detractores no se fían. «Son sólo charlas», aseguró Bersani. Gianni Cuperlo, quien le disputó a Renzi el liderazgo del PD en las primarias de diciembre de 2013, le dijo a la cara el panorama que tiene por delante: «Si pierdes el referéndum dejarás a Italia paralizada en la nada. Si ganas, caminarás sobre los escombros».

Esos cascotes son los del edificio de la izquierda italiana, de nuevo en una de esas crisis de identidad que en ocasiones acaban con la defenestración de sus propios líderes. Renzi sabía dónde se metía cuando dejó la alcaldía de Florencia y saltó a la arena nacional: lo hizo prometiendo «desguazar» a la vieja clase política italiana, incluida la del PD, y está cumpliendo con su palabra.

En el referéndum se verá si consigue su objetivo o acaba sucumbiendo ante el creciente número de enemigos que se ha hecho. En su propio partido tiene a los más peligrosos; a quienes parece importarles más quitárselo de encima que dejar eventualmente el país en las manos del Movimiento 5 Estrellas, el principal grupo de la oposición y que las encuestas sitúan a sólo tres puntos en intención de voto del PD.