La Rioja

Francia denuncia que Alepo se ha convertido en la Gernika de Siria

Francia trata de llenar el vacío dejado por la ruptura del diálogo sobre Siria entre Estados Unidos y Rusia y defiende ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas una nueva resolución para alcanzar un alto el fuego temporal que permita de manera urgente la llegada de ayuda humanitaria y detenga «el baño de sangre», tras la muerte de al menos 370 personas en Alepo las últimas dos semanas. El embajador francés ante la ONU, François Delattre, recordó que mientras ellos se reunían en Nueva York, Alepo sufría una «barrera de fuego» por los ataques de las Fuerzas Armadas de Siria y de sus aliados rusos y aseguró que «Alepo es para Siria como Gernika lo fue para la guerra española: una tragedia humana».

Tan solo 24 horas después de que el enviado especial de la ONU a Siria, Staffan de Mistura, comparara el cerco y bombardeos que sufre la segunda ciudad siria con Srebrenica o Ruanda, Delattre puso sobre la mesa el recuerdo de la localidad vasca bombardeada por los nazis en 1937 para intentar sensibilizar a su audiencia sobre la situación que sufren los barrios del este de Alepo, donde se calcula que sobreviven 276.000 civiles cercados por el Ejército sirio.

El problema para Francia, como lo ha sido para Estados Unidos desde el inicio de la guerra, es que Rusia veta de forma sistemática cualquier resolución que pueda ir contra los intereses de su aliado en esta guerra, el Gobierno de Bashar el-Asad. El número dos de Exteriores, Gennady Gatilov, adelantó en declaraciones a la agencia Ria Novosti su negativa a respaldar una resolución que contiene «algunos puntos inaceptables y politiza el reparto de ayuda humanitaria».

Así que a falta de la votación final, el esfuerzo francés tiene muy complicado obtener premio alguno y la vía diplomática está presa de la falta de cooperación entre Moscú y Washington. El distanciamiento entre las potencias dio un paso más tras la acusación del secretario de Estado, John Kerry, a Rusia y al régimen sirio de bombardear deliberadamente hospitales con el objetivo de «aterrorizar» a civiles. El diplomático estadounidense solicitó una investigación, considerando que se trata de «crímenes de guerra» y «quienes cometen estos actos deben ser y serán responsabilizados por sus acciones».