La Rioja

Steven Woolfe yace boca abajo en uno de los pasillos del Parlamento de Estrasburgo. :: reuters
Steven Woolfe yace boca abajo en uno de los pasillos del Parlamento de Estrasburgo. :: reuters

UKIP discute su futuro a tortazos

  • El debate en Estrasburgo sobre el partido británico acaba en pelea y con Steven Woolfe, aspirante a liderar la formación, en el hospital

El laborismo tiene un líder del que su primera mujer dice que no le importaba tras su última reunión política cenar una lata fría de habichuelas en tomate; los conservadores adoran ahora a la hija moralista de un vicario que luce extravagantes escotes o faldas con cortes que airean pantorrilla. No sorprende que en esta Britannia de hoy, antes conocida por su flema y las reglas estrictas para hacer un té, el liderazgo del tercer partido se libre a tortazos.

El que dio el puñetazo se apellida Hookem, que con un esfuerzo en la interpretación fonética se podría traducir como 'dales un gancho'.

Ocurrió ayer, en el Parlamento de Estrasburgo. Hookem, de nombre Mike, discutía el futuro del Partido por la Independencia de Reino Unido (UKIP) con el candidato a líder, Steven Woolfe. Se cruzaron gruesas palabras. Se quitaron las chaquetas y salieron a pegarse. Apartándose de la pelea, Woolfe cayó y fue hospitalizado.

Esa fue la versión ofrecida por miembros del partido, pero es mentira. Hay una foto de Woolfe tumbado y Hookem inclinado hacia él. Los dos llevan chaqueta. Pero la idea general debe ser cierta. Hookem es partidario de Bill Ethering, que en su campaña para encabezar el UKIP, 'Bill para líder', utiliza el eslogan 'nuestra fuerza es nuestra diferencia'. Podría utilizar también el reverso, 'nuestra diferencia es la fuerza'.

¿Qué les pasa? Que hace 20 días eligieron una líder, Diane James, que dimitió este martes tras descubrir que no pintaba nada. Nigel Farage, 'il duce' del UKIP, que no quiere ya ser líder tras obtener el 'Brexit', la había puesto allí para evitar que su partido le fuese robado. Un sospechoso es Neil Hamilton, un exparlamentario 'tory' expulsado por hacer preguntas al Gobierno a cambio de dinero. Se fue James y se presentó Woolfe, que no pudo participar en la anterior elección porque su formulario llegó 17 minutos tarde. Ethering quiere evitar el control de los 'faragistas' y Woolfe lo sería. Se recuperaba ayer del golpe. No corre peligro. Pero sí el partido.

Varios donantes de dinero han regresado al Partido Conservador y el que queda dice que quiere crear un movimiento, como Momentum, el Podemos del laborista Jeremy Corbyn. El color del UKIP ya es morado.

Se queda sin dinero y pueden quedarse sin votantes, porque los conservadores de May les van mordiendo la base. En esas circunstancias desesperadas, ni se quitan la chaqueta para pegarse.