La Rioja

Tim Kaine y Mike Pence se saludan tras el debate celebrado entre ambos. :: MICHAEL REYNOLDS / efe
Tim Kaine y Mike Pence se saludan tras el debate celebrado entre ambos. :: MICHAEL REYNOLDS / efe

Trump gana el duelo entre subalternos

  • El conservador Kaine no entra en el juego de las descalificaciones de Pence y presenta al presidente que querrían tener sus propios votantes

Un Tim Kaine convencido de que su rival, Mike Pence, tenía entre manos un caso indefendible, el de Donald Trump, se presentó ante el público estadounidense el martes como alguien arrogante que interrumpía continuamente. Así es como el hombre que Hillary Clinton ha elegido para vicepresidente perdió el único debate que celebrarán los segundos de a bordo, esos que estarán a un latido de alcanzar la presidencia en caso de que algo ocurra a sus jefes.

Pence, que ha sido locutor de radio, no entró al juego que le planteaba Kaine. Se limitó a negar lo evidente y a hablar del presidente que a todo el mundo le gustaría que fuese Trump, por mucho que sólo exista en su imaginación. Es difícil saber cuántos compraron el espejismo del gobernador de Indiana, que claramente tiene sus propias aspiraciones presidenciales, pero todas las encuestas concurren en declararle vencedor del debate, por la forma y el estilo, que no por la sustancia. En este último aspecto dio mucho trabajo a los 'fact checkers' de los periódicos, que tuvieron que poner en su sitio la realidad inventada de Kaine, una que hizo las delicias de los conservadores.

Por fin encontraban en esa papeleta que tendrán que meter en las urnas con la nariz tapada a un verdadero conservador que no dice admirar a Putin, como su jefe, sino que promete frenar las agresiones de Rusia en países como Ucrania. Un país en el que según Trump, «Putin no va entrar, ¿vale?».

Pence sabe lo que dice y lo que hace. Se fía tan poco de su jefe que le obligó a anunciar su nombre como pareja presidencial el día después de los atentados de Niza, cuando vencía el plazo para optar por la reelección en Indiana. No fuera a ser que el impredecible multimillonario cambiase de opinión y le dejase colgado sin ninguno de los dos cargos.

Como gobernador se ha encargado de retirar los fondos a la organización de planificación familiar Planned Parenthood, así que no tuvo problemas en defender su oposición al aborto. «Estoy encantado de decir que Indiana está en camino de ser el Estado más proadopciones del país, porque si vas a ser provida tienes que ser proadopción», explicó.

Por el contrario, a Kaine, un misionero jesuita para quien la fe católica «es la esencia de quien soy», el aborto parece causarle un conflicto moral parecido al de la pena de muerte, «la mayor prueba en mi vida de fe», confesó, porque como gobernador de Virginia se sintió obligado a aplicarla.