La Rioja

Reino Unido iniciará el 'brexit' en marzo

La primera ministra británica, Theresa May, y su esposo, Philip, durante la primera sesión de la conferencia conservadora de Birmingham. :: toby melville / reuters
La primera ministra británica, Theresa May, y su esposo, Philip, durante la primera sesión de la conferencia conservadora de Birmingham. :: toby melville / reuters
  • La 'premier' británica fija la fecha en que invocará el artículo 50 para evitar que el abandono de la UE monopolice el congreso de los conservadores

La primera ministra británica, Theresa May, anunció ayer en la primera jornada de la conferencia anual del Partido Conservador, que se celebra durante cuatro días en Birmingham, que su Gobierno notificará antes del final de marzo de 2017 su decisión de activar el artículo 50 del Tratado de la Unión Europea, para iniciar la negociación sobre los términos de la marcha británica.

El artículo regula la notificación oficial de abandonar la UE y estipula que debe concluir en el plazo de dos años, salvo que el Consejo Europeo decida por unanimidad prolongar la negociación. El órgano que reúne a los jefes de Estado y de gobierno aprueba el acuerdo final por mayoría cualificada, según el número de votos que posee cada miembro de la UE, y debe contar con el consentimiento del Parlamento Europeo. El anuncio de May y su breve discurso a los miembros del partido confirman su promesa de que el proceso del 'brexit' comenzará en las primeras semanas del próximo año y que será una decisión del Gobierno de Londres, que resistirá en los tribunales las demandas de partidarios de la permanencia, en el referéndum de junio, para que el Parlamento ratifique la decisión.

El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, dio la bienvenida en su cuenta de Twitter al anuncio de May, por ofrecer la «claridad» que pedían las instituciones europeas sobre las intenciones británicas. Diferentes dirigentes comunitarios y nacionales habían reclamado que Londres activase el artículo 50 lo antes posible para evitar la prolongación de incertidumbres. Donad Tusk pareció responder negativamente a May al afirmar que «una vez que se invoque el artículo 50, la UE de los 27 se dedicará a salvaguardar sus intereses». May había afirmado en una entrevista con la BBC, ayer, que esperaba el inicio de «trabajos preparatorios» con las instituciones europeas antes de marzo para que «la negociación posterior sea más sencilla».

El artículo 50 dice también que el acuerdo con un Estado miembro sobre su retirada «tendrá en cuenta la estructura de su futura relación con la UE». La ambigüedad de esa frase plantea interrogantes sobre los requisitos de aprobación del acuerdo, porque si contuviera elementos de un futuro tratado comercial exigiría el voto unánime de los miembros de la UE, además del consentimiento del Parlamento.

May adelantó también en su discurso la intención de su Gobierno de introducir en el año legislativo que comenzará el próximo mayo el proyecto de la llamada Ley de la Gran Derogación, para anular, en el momento en el que se firme el acuerdo de retirada, la Ley de Comunidades Europeas de 1972, que incrustó en la legislación británica la incorporación de Reino Unido a la entonces Comunidad Económica Europea (CEE). Esa derogación significa que el Parlamento de Westminster recuperará su plena soberanía con respecto al Tribunal Europeo de Justicia y aprobará sus leyes sin referencia a la UE; aunque, dijo May, toda la legislación comunitaria incorporada a la ley británica en cinco décadas seguirá siendo ley británica y derogada individualmente según la voluntad y en el momento que decida la Cámara de Londres.

Doméstico y global

Este anuncio de la líder británica significa un rechazo a las peticiones públicas y estrategias soterradas de los derrotados partidarios de la permanencia para modificar o aguar el resultado del referéndum, pero también rechaza los llamamientos de miembros destacados de su propio partido para una pronta derogación unilateral de la ley europea.

El nuevo Gobierno conservador, encabezado por una May cuya ambigüedad sobre la UE -pidió discretamente el voto por la permanencia pero obstaculizó la publicación de informes favorables sobre los efectos económicos de la inmigración- y con partidarios del 'brexit' al frente de los ministerios con roles fundamentales en la negociación ha proyectado sus ideales en el primer día de la conferencia.

Una mayoría de parlamentarios 'tories' votó por la permanencia, pero se ha resignado a trabajar para que la marcha no sea lesiva para el país. May quiere dedicar el resto de la conferencia -el lema de la reunión es 'Un país que funciona para todos'- a ofrecer la imagen de un Gobierno empeñado en una política doméstica de 'una nación' y que proyecte una vocación global como Estado independiente.