La Rioja

Una matanza en la capital pone el foco sobre la represión política en Etiopía

Al menos 70 personas murieron ayer en la estampida que se originó en una fiesta tradicional, después de que la Policía empleara gases lacrimógenos para dispersar una protesta en la región de Oromia, en Etiopía, país donde en el último año han muerto más de 400 personas a causa de la represión policial.

Una multitud celebraba en la localidad de Bishoftu, a unos 40 kilómetros de Adis Abeba, la Irrecha, la gran ceremonia anual de los Oromo, el mayor grupo étnico del país. En medio de esta fiesta tradicional, algunos asistentes empezaron a agitar banderas de la región y corear consignas contra el Gobierno, al que acusan de perseguirles.

Fue entonces cuando la Policía intervino y utilizó gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes, lo que provocó el pánico, según dijo a Efe un activista social. «La gente empezó a correr y algunos cayeron en zanjas de unos 15 metros de profundidad. Otros cayeron unos encima de otros, lo que empeoró la situación», relató este testigo, que aseguró que al menos una veintena de personas murieron en el acto.

El Congreso Federalista Oromo (OFC), el partido opositor más importante en la región, criticó la actuación de las fuerzas de seguridad, a las que atribuyó la responsabilidad del suceso.Incluso antes de que empezaran las protestas, algunos medios locales aseguraron que varios helicópteros sobrevolaban la zona para vigilar el transcurso de esta ceremonia tradicional de los oromo.

El Gobierno etíope, por su parte, confirmó que varias personas murieron durante los momentos de «caos» y «disturbios» que se vivieron en Oromia.