La Rioja

El Gobierno espera el máximo apoyo al acuerdo con las FARC

Una víctima del conflicto llora durante una marcha celebrada en Apartado, en el departamento de Antioquia. :: RAUL ARBOLEDA / afp
Una víctima del conflicto llora durante una marcha celebrada en Apartado, en el departamento de Antioquia. :: RAUL ARBOLEDA / afp
  • Aunque el proceso de paz ha dividido a Colombia, el Ejecutivo aspira al mayor número de votos posible para legitimar el plebiscito que hoy celebra el país

bogotá. Gabriel García Márquez decía en boca del coronel Aureliano Buendía que era «más fácil empezar una guerra de mierda que terminarla». El Nobel colombiano no está para contarla, pero como en su vida batalló para conseguir la reconciliación de los colombianos seguro que hoy sería uno de los cerca de 35 millones de electores convocados a pronunciarse en el plebiscito sobre el acuerdo de paz firmado el pasado 26 de diciembre entre el Gobierno de Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

El miércoles se conocieron las últimas encuestas sobre la intención de voto. La tendencia es clara. Alrededor del 60% apoyará el esfuerzo del presidente, que ha dedicado sus dos mandatos (2010-2018) a firmar la paz con las FARC. En torno al 40% seguirá las consignas del expresidente Álvaro Uribe y votará 'no'. Pero, salvo que haya una sorpresa desagradable y pierda, la cuestión decisiva para el Gobierno es el número de votos.

El equipo presidencial aspira a lograr los 7 millones obtenidos en la segunda reelección. Sería suficiente con sacar 4.536.992. Para varios analistas la cuestión «no es ganar, sino por cuánto». Consideran que en «un país tan polarizado» se necesitaría dos millones de votos más para una legitimidad contundente.

Por ello, y en un último esfuerzo por superar ese mínimo, Santos, el jefe de la delegación en la mesa de dialogo de La Habana, Humberto de la Calle, y el Alto Comisionado para la Paz, Sergio Jaramillo, aprovechan las últimas horas para intensificar la campaña recorriendo el país. Incluso los jefes de las FARC 'Iván Márquez' y 'Pastor Alape', que aún permanecen en Colombia -otros regresaron ya a La Habana-, ponen su granito de arena. Márquez pidió perdón el jueves en Bojayá (Chocó) y al día siguiente en La Chinita, dos municipios que vivieron algunas de las peores matanzas de los guerrilleros.

El expresidente Álvaro Uribe, que no cae en el desaliento, también convocó el miércoles a sus simpatizantes para llevar velas y globos de colores al Parque Nacional de Bogotá con la pretensión de impulsar el 'no'. Su mensaje cala hondo: los terroristas no van a ir a la cárcel, van a recibir un sueldo y encima van a llegar al Parlamento y después al poder. Entre los taxistas parece que es consigna apoyar el 'no'. Muy pocos colombianos han leído las 297 páginas del acuerdo. Comentan que con un desempleo del 9% no quieren que los guerrilleros cobren por desmovilizarse, y aún menos que se libren de la cárcel. Y es que la ley de amnistía y el posible indulto levantan ampollas.

Los guerrilleros rasos que confiesen sus crímenes de rebelión serán exonerados. Para los delitos de genocidio y otros crímenes graves habrá castigo moderado. Por su parte, la guerrilla quiere más garantías. La cuenta atrás comenzó a correr el 26 de septiembre. Hoy el acuerdo debería ser ratificado por el plebiscito. El equipo del Gobierno dice que si son derrotados las FARC volverán a la selva y todo se habrá perdido. 'Iván Márquez' insiste en que sin ley de amnistía e indulto la guerrilla «no empezará a moverse hacia los campamentos de la zona de paz o hacia los puntos transitorios de normalización».

Margarita Caballero, camarera en uno de los restaurantes de un centro comercial del noroeste de Bogotá, afirma que votará por el 'no'. «Yo no tengo mucho tiempo para enterarme y ver esas noticias pero mi padre dice que es lo que hay que votar», asegura a esta corresponsal. En Zipaquirá, población de unos 122.000 habitantes a 30 kilómetros de Bogotá, Ana María, empleada municipal, confirma que en ese valle no sufrieron la violencia como en otras zonas del país que al ser más montañosas ofrecían refugio a los guerrilleros. Sin embargo, dice que va a votar por el 'no' para que «un guerrillero no llegue a ser presidente». La clase alta, la bogotana al menos, también votará como ella.

Candidatos al Nobel de la Paz

Los partidarios del 'sí' son funcionarios gubernamentales, jóvenes universitarios y la clase media alta más progresista e instruida. Ayer se manifestaron por el centro de la capital en un último esfuerzo para explicar los beneficios de un país en paz. Si gana el 'sí', Santos y el jefe máximo de la guerrilla, Rodrigo Londoño, alias 'Timochenko', podrían ganar el premio Nobel de la Paz que se falla próximamente. El Papa Francisco también se ha pronunciado: «Iré a Colombia cuando el acuerdo esté blindado por el plebiscito».

Para que no haya contratiempos, el Ejecutivo ha movilizado a 304.000 miembros del Ejercito y la Policía para custodiar los 11.000 centros de votación y las 81.925 mesas.