La Rioja

«Sin la City la economía europea será más débil»

El embajador británico en España, Simon Manley. :: r. c.
El embajador británico en España, Simon Manley. :: r. c.
  • El diplomático pone el acento en la inmigración como desencadenante parcial del 'brexit' y defiende el muro que se levanta en Calais

  • Simon Manley Embajador de Reino Unido en España

El futuro de Europa se ha colmado de interrogantes después del inesperado 'sí' a la salida de Reino Unido del club continental. El acceso de los británicos al mercado único de bienes y servicios, las condiciones de los ciudadanos comunitarios que residen en la isla y las futuras alianzas de la quinta potencia mundial son algunas de las preguntas que, aún, no cuentan con respuesta concreta. Simon Manley, el embajador británico, participó en BioSpain, el encuentro de biotecnología celebrado esta semana en la capital vizcaína y aborda algunas de las principales cuestiones que deberán negociar Londres y Bruselas.

-El rumbo de la UE cambió el 23 de junio con el referéndum que determinó la salida de Gran Bretaña. ¿El 'brexit' fue un gol que la ultraderecha metió a Cameron?

-No fue la decisión que esperaba Cameron, pero hay muchas explicaciones, algunas relacionadas con la globalización o el papel jugado por el Partido Laborista. Lo importante es que se celebró el referéndum más importante de la historia nacional y no cabe mirar hacia atrás, sino hacia adelante.

-Entonces, ¿no es posible el denominado 'regrexit'?

-El pueblo británico votó por la salida y respetamos su decisión. No tendremos un segundo o tercer referéndum para cambiar la opinión del pueblo británico. Estamos trabajando en el camino de salida, analizando todos los ámbitos de relación con la Unión y valorando todas las posibilidades. En cualquier caso, no vamos a dar la espalda a Europa. Somos y seremos europeos y esperamos alcanzar un acuerdo con nuestros socios beneficioso para ambas partes.

-David Davis, uno de los ministros encargados de la negociación, ha dicho que el objetivo de Gran Bretaña es tener acceso al mercado único y restringir la llegada de ciudadanos comunitarios. ¿Cree que el resto de miembros consentirá este nuevo marco?

-No hemos anunciado nuestros objetivos en la negociación, pero el resultado se explica, parcialmente, a través de la preocupación generada por los efectos de la numerosa llegada tanto de individuos procedentes de la Unión como de otros orígenes. Tenemos que respetar ese sentimiento de la ciudadanía y lograr un acuerdo que respete el temor y la necesidad de abrir nuestro mercado al mundo.

-Si el futuro está en la apertura, el 'brexit' se antoja lo contrario. Romper las amarras con Europa parece una respuesta de los británicos que añoran su imperio.

-Habrá generaciones de profesores y estudiantes que llevarán a cabo estudios para explicar lo sucedido, pero el país no cambió el 23 de junio. Decidimos salir y seremos el mismo Estado, el único importante que respeta el compromiso de la ONU de aportar el 0,7% del presupuesto a la ayuda al desarrollo y que, además, dedica otro 2% a la defensa común dentro de la OTAN. Hemos contribuido con 2.300 millones de libras (2.670 millones de euros) para hacer frente a la crisis en Siria y nuestras fuerzas armadas están presentes en aquel país y en Irak. Tenemos una presencia global y la voluntad de jugar un papel importante en el mundo.

-También son un país dividido. El 'brexit' reveló una polarización del electorado casi al 50%.

-Si todo el mundo tuviera la misma opinión no habríamos necesitado un referéndum. No somos Corea del Norte sino una democracia vibrante y el rol de Theresa May es ahora determinar nuestros objetivos y enfoque en la negociación consultando con el Gobierno de Escocia, que tiene una opinión muy distinta, Gales e Irlanda del Norte.

-¿Qué ocurrirá con los residentes europeos en 2018, cuando se produzca el abandono definitivo?

-Muchos europeos contribuyen a nuestra sociedad y economía y estamos orgullosos de su aportación. Hay 280.000 británicos en el censo español y esperamos un acuerdo global.

-¿Pero se mantendrá su situación legal?

-Los detalles tendremos que verlos. Cuando finalicemos nuestro análisis, los anunciaremos. Intentamos responder con prudencia al interés del pueblo británico y esperamos un acuerdo que respete la reciprocidad. Para mí, el secreto del éxito en el siglo XXI son las economías más abiertas a las inversiones extranjeras y a las personas con talento.

-Usted aboga por la creación de un mercado único con EE UU. ¿Washington se convertirá en el nuevo mejor amigo de Londres?

-Somos grandes aliados y la relación es muy fuerte desde hace siglos. No queremos reducir nuestra relación económica con la Unión y también queremos reforzar la que mantenemos con India y China. Hablamos de un país abierto al mundo.

-Pero en Calais levantan un muro con el apoyo francés.

-Lo que estamos haciendo en Calais, con la colaboración de las autoridades francesas, es luchar contra la inmigración ilegal y la violencia. Existe una preocupación por los asaltos a conductores de camiones y turistas, y lo que queremos es asegurar la libre circulación de personas.

-La Autoridad Bancaria Europea ha dicho que se retirará de Londres y entidades con sede en la capital británica e intereses continentales también avanzan su intención de mudarse a París, Ámsterdam o Fráncfort. JP Morgan propone Madrid como el mejor sustituto. ¿La City sufrirá la segregación?

-La City es un ecosistema increíble y no sólo por la proliferación de bancos y servicios. Tiene todas las ventajas de Londres como núcleo de comunicaciones y no se trata de un centro financiero únicamente europeo, sino también global. Su contribución a la economía continental es muy grande. Sin los recursos financieros de la City la economía de la eurozona será más débil. Si Europa pierde su centro financiero global no ganarán París, Fráncfort o San Sebastián, sino Nueva York y Singapur.

-¿Cuál es la propuesta de Londres para resolver el laberinto sirio?

-Es una gran tragedia. Lo que ha ocurrido hace unos días en Alepo es horrible y hemos acusado a los rusos de cometer crímenes de guerra. Tenemos que seguir luchando por un acuerdo de paz promovido por la ONU.