La Rioja

Un bombazo contra Sarkozy

Carla Bruni y Nicolas Sarkozy, en una imagen de julio de 2010. :: MARTIN BUREAU / Afp
Carla Bruni y Nicolas Sarkozy, en una imagen de julio de 2010. :: MARTIN BUREAU / Afp
  • El estratega de su giro ultra revela en un libro devastador la historia prohibida del líder de la derecha francesa

parís. En plena campaña de las primarias conservadoras a la presidencia de Francia, Nicolas Sarkozy afronta hoy la explosión de una bomba editorial de efectos devastadores. Patrick Buisson, el estratega traidor de sus coqueteos ideológicos con la extrema derecha, saca del congelador el plato frío de la venganza: un libro de confidencias y secretos de la trastienda del poder subtitulado 'La historia prohibida de la presidencia Sarkozy'. El artefacto, de 464 páginas, se titula 'La causa del pueblo', un guiño provocador del director hace 30 años del semanario ultra 'Minute' a la revista maoísta dirigida por Jean Paul Sartre tras Mayo del 68. 'En nombre del pueblo' es el lema de la campaña presidencial de la ultraderechista Marine Le Pen.

Consejero personal de Sarkozy entre 2005 y 2012, el hombre que susurraba recetas racistas y autoritarias al oído derecho del líder conservador cayó en la total desgracia para su mentor en febrero de 2014. Se supo entonces que había grabado horas y horas de conversaciones privadas del estadista en el Elíseo con sus colaboradores y su mujer, Carla Bruni, con un dictáfono escondido en el bolsillo. «He conocido traiciones en mi vida pero como ésta, muy pocas veces», lamentó Sarkozy recién caído de las nubes. Un tribunal de París condenó al felón a pagar 20.000 euros al matrimonio por intromisión en su intimidad. El condenado por desconfiado afirma que la esposa cobró el cheque, no el marido.

Buisson no aprecia a Bruni, a quien compara en privado a una patricia italiana y arremete contra sus anuncios de joyas y coches de lujo. «Ha tenido un papel político considerable y un papel sobre Nicolas Sarkozy, pues lo íntimo privatizó la función», escribe sobre la influencia de la cantautora y rica heredera en el entonces jefe del Estado. «En plena luna de miel pareció verse atacado por una incontinencia del ego más grave que de ordinario», apunta pérfido.

El indiscreto confidente alega que «grabar ciertas reuniones importantes era para mí la garantía de poder disponer de un contenido fiel y cumplir mi trabajo». «Si he grabado todo, lo que digo es verdad», esgrime el dueño de la fonoteca secreta del sarkozysmo. El silogismo avala verdades crueles sobre políticos del propio bando conservador. Como Jacques Chirac: «El más detestable de todos los presidentes de la Quinta República», «Jamás he visto un tipo tan corrompido». O de François Fillon, su primer ministro, tras inaugurar una mezquita: «Pobre tipo, ya puestos, que venga al Consejo de Ministros en babuchas y con una alfombra para rezar».

Cuenta Buisson que Sarkozy deseaba tener como rival de la izquierda en las presidenciales a Dominique Strauss-Kahn, pues conocía su adicción al sexo. «Tengo con qué hacerlo explosionar en pleno vuelo», se jactaba al evocar «una historia de orgías en Lille». Tampoco dudaba en compararse con una célebre estrella pornográfica. «A los franceses les da igual que yo sea simpático. Quieren que me lo curre. ¿Se pide a Rocco Siffredi tener sentimientos y decir palabras de amor?», planteaba a sus colaboradores.

Cita con Le Pen

El ideólogo del giro ultra revela que su discípulo aventajado sostenía en privado que «los valores del Frente Nacional son los de todos los franceses, es la manera de expresarlos lo que resulta chocante». También destapa que entre las dos vueltas de las presidenciales de 2007 le pidió que concertara una cita con Jean Marie Le Pen, a quien había ayudado bajo cuerda a reunir las firmas necesarias para poder presentarse. El fundador del FN dice no recordar una reunión que su hija Marine, también participante, confirmó hace un par de años.

De la época de Sarkozy en el Ministerio del Interior, el revanchista lenguaraz desvela la instrumentalización manipuladora de los disturbios callejeros. «Decidimos dejar a las bandas de black (negros) y de beurs (árabes) agredir a los jóvenes blancos en los Inválidos, de lo que informamos a los fotógrafos de 'Paris Match'», afirma ufano de la reacción provocada en la opinión pública contra las «hordas salvajes». La revista ha desmentido el conciliábulo.