La Rioja

Corbyn, tras ser reelegido líder del partido en Liverpool. :: reuters
Corbyn, tras ser reelegido líder del partido en Liverpool. :: reuters

Jeremy Corbyn aplasta la rebelión de diputados laboristas

  • Con el 60% de los votos, revalida su mandato y refuerza al izquierdismo en la oposición, tentando a Theresa May a unas elecciones anticipadas

Jeremy Corbyn, de 67 años, fue reelegido ayer líder del Partido Laborista por segunda vez en poco más de un año, poniendo fin a una patética rebelión de la mayoría de sus parlamentarios, que quiere destronarlo. Corbyn se impuso al diputado Owen Smith con el 61,8% de los votos, más que los obtenidos en su primera elección. «Somos el mayor partido político en Europa Occidental», dijo Corbyn tras el anuncio del resultado, en una breve ceremonia representada en el escenario del centro de convenciones de Liverpool, donde los laboristas se congregan a partir de hoy en su conferencia anual. El partido 'labour' tiene más de medio millón de afiliados y simpatizantes con derecho a voto.

Más de dos tercios de ellos se han unido desde la primavera de 2015 cuando, tras la derrota en las elecciones generales, dimitió Ed Miliband, bajo cuya dirección cambió el método de elección de los líderes. Se eligen ahora por sufragio universal de miembros y simpatizantes registrados. Este último tipo de afiliación costaba 4 euros en 2015 y casi 30 esta vez.

El resultado de ayer muestra que el Partido Laborista tiene ahora entre sus miembros a una holgada mayoría que desea el giro a la izquierda que representa Jeremy Corbyn, mal estudiante de clase media, afiliado juvenil a los sindicatos y diputado de la minoría crítica de la dirección del partido sobre política nacional e internacional en las tres últimas décadas.

Un movimiento creado en 2015 para promover su elección, Momentum, se ha convertido en el foro predilecto de los debates de los partidarios de Corbyn y también en el canalizador de respaldo a través de manifestaciones y actos públicos. Estos días celebra en Liverpool una asamblea paralela a la conferencia laborista oficial.

Las circunstancias actuales del partido de la izquierda británica le impiden ejercer una oposición efectiva. Porque nada más conocerse la victoria del 'brexit' británico de la Unión Europea, dimisiones sucesivas de miembros del gabinete en la sombra, que se ocupa en la oposición parlamentaria de las carteras gubernamentales, iniciaron el intento de derribo de su líder. De un total de 229 diputados laboristas, 172 apoyaron una moción de desconfianza votada en secreto por el grupo parlamentario. Cuarenta diputados apoyaron a Corbyn. Los rebeldes fueron elegidos con un programa electoral que el líder no defiende y reivindican la legitimidad de representar a los votantes laboristas, que son muchos más que los miembros del partido. Pero ni el momento ni el candidato de los rebeldes eran los adecuados.

El grupo parlamentario tiene vacantes cerca de 60 posiciones de seguimiento de cargos menores del Gobierno por falta de diputados dispuestos a trabajar con el líder laborista. Los anti-Corbyn denuncian amenazas e insultos. El mayor financiador del partido, Len McCluskey, secretario general del sindicato Unite, dice que los rebeldes «se están ganando» que las agrupaciones locales los retiren cuando tengan que elegir candidatos.

Tras la elección de Corbyn, veteranos con años de experiencia en el Gobierno y en la oposición abandonaron la estructura del partido y los nuevos tienen una tensa relación con los medios de comunicación, que agrava el pobre impacto público del líder y de un grupo parlamentario roto. Hay obsesión y sesgo en grandes medios, pero su torpeza les ayuda.

Recientemente, se publicó un vídeo en el que el líder laborista aparece sentado en el suelo de un vagón, quejándose de que el tren de una compañía privada está abarrotado. La empresa mostró el vídeo de seguridad, en el que Corbyn pasaba sin detenerse por asientos vacíos. Dos días después su equipo dijo que había recibido apoyo de Bernie Sanders, candidato derrotado en la nominación demócrata para presidente de Estados Unidos. Sanders dijo que no envió ningún mensaje.

Los sondeos, con promedios en torno al 33%, no registran descensos abismales ni prometen victorias electorales. «Limpiemos la pizarra y trabajemos juntos por un cambio real en Reino Unido», dijo ayer Corbyn para concluir su proclamación como líder. Algunos rebeldes le piden que regrese al sistema que eliminó Tony Blair de elección del gabinete en la sombra por el grupo parlamentario.