La Rioja

El juez federal decide hoy si procesa a Lula por corrupción

Lula da Silva, emocionado en una rueda de prensa. :: reuters
Lula da Silva, emocionado en una rueda de prensa. :: reuters
  • Sergio Moro debe fallar sobre la denuncia de la Fiscalía al expresidente brasileño que, de ser condenado, no podría ser candidato en el 2018

El juez federal brasileño Sergio Moro, que ha firmado ya 130 condenas en el escándalo de corrupción de Petrobras, tiene en sus manos definir si el expresidente Luiz Inacio Lula da Silva, acusado el jueves por corrupción y lavado de dinero, se convierte o no en reo de su causa. Moro puede decidir hoy mismo si el exmandatario izquierdista es procesado y -aunque los fiscales no lo pidieron- tiene potestad para dictar su prisión preventiva.

Entretanto, los abogados de Lula llevan a cabo mañana en Nueva York una acción que busca ampliar la repercusión de lo que consideran una persecución política contra su cliente. Será en la inauguración de la 71° Asamblea General de la ONU. Como es tradición, la apertura estará a cargo del presidente de Brasil, que hoy es Michel Temer. El exvicepresidente de Dilma Rousseff, destituida el pasado 31 de agosto, asumió en su lugar y es acusado de «traidor» y «golpista» por los máximos referentes del Partido de los Trabajadores, Lula y Dilma.

«Parcialidad»

Tras presentar una denuncia por «abuso de poder» y «parcialidad» contra Moro y los fiscales del caso Petrobras ante abogados especializados y organizaciones de derechos humanos, los defensores de Lula repartirán la memoria del caso entre las delegaciones que asisten a la Asamblea. La acción va a coincidir con el discurso de apertura de Temer, que apunta a recuperar la credibilidad de Brasil tras el cuestionado proceso de juicio político contra Dilma.

En una sucesión de hechos que sacudieron al gigante sudamericano, Rousseff fue destituida por maniobras para maquillar el déficit fiscal a pesar de que las pruebas en su contra fueron endebles. Días después, el ahora expresidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, responsable de la apertura del juicio contra Dilma, también fue destituido por haber ocultado tener una cuenta en Suiza. Pero todavía faltaba otro hecho resonante.

En una rueda de prensa espectacular -con proyección de imágenes y distintos oradores- los procuradores de Lava Jato, como se conoce la investigación por los desvíos millonarios de Petrobras, acusaron el miércoles a Lula de ser el «comandante máximo» de todas las operaciones ilegales durante los gobiernos del Partido de los Trabajadores (PT). Y pese a la gravedad de la acusación, los fiscales pidieron a Moro que procese a Lula por corrupción y lavado de dinero por unas reformas en un piso que el expresidente asegura que no le pertenece.

La denuncia causó polémica por la falta de sustento de la petición. Los fiscales acusaron a Lula de ser el cabecilla de una organización criminal, pero no lo denunciaron por eso. Tampoco mostraron pruebas de que el piso de Guarujá, en Sao Paulo, sea de él. Y utilizaron como indicio del delito una declaración hecha por un empresario condenado que el procurador general había ordenado anular porque se filtró a la prensa.

Si el juez Moro procesa y condena a Lula y esa decisión es posteriormente ratificada en un tribunal superior, el expresidente brasileño no podrá presentarse como candidato a las elecciones presidenciales de 2018.