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Protesta en Berlín por los acuerdos de libre comercio de la UE.:: Fabrizio Bensch / reuters
Protesta en Berlín por los acuerdos de libre comercio de la UE.:: Fabrizio Bensch / reuters

El partido de Merkel se prepara para ejercer la oposición en Berlín

  • El descenso de votos de las dos formaciones que gobiernan la capital alemana hará imposible una nueva gran coalición

Un nuevo disgusto y resultados desfavorables. Eso espera la Unión Cristianodemócrata (CDU) de la canciller federal, Angela Merkel, en las elecciones legislativas en la ciudad-estado de Berlín. Y un nuevo éxito de los populistas de la Alternativa para Alemania (AfD), la nueva formación ultraconservadora, euroescéptica y xenófoba que ha logrado abrirse un hueco a la derecha de la CDU, un espacio político que nadie había osado ocupar hasta ahora.

Aunque Berlín no es Mecklemburgo-Antepomerania, donde la AfD triunfó al convertirse en el segundo partido más votado con más de un 20% de votos, los populistas conseguirán con seguridad más de un 10% de votos y buscarán adelantar a partidos menores como Los Verdes o La Izquierda. El freno para un resultado más abultado de los populistas es la población de la capital alemana, una metrópoli tradicionalmente de izquierdas, en la que uno de cada tres ciudadanos tiene raíces extranjeras. No se trata precisamente del electorado fiel a un partido que no oculta sus tendencias racistas y con una ideología retrógrada en cuestiones sociales.

Los sondeos electorales coinciden en señalar que, al igual que en Mecklemburgo- Antepomerania hace dos semanas, vencerán el gobernante Partido Socialdemócrata (SPD) y su alcalde-gobernador, Michael Müller, un político cercano al pueblo que lleva casi 30 años al servicio de la ciudad en distintos cargos.

Los estudios de intención de voto publicados esta semana por los institutos Forsa y 'Forschungsgruppe Wahlen', así como el 'Politbarometer', el barómetro político de la cadena pública de televisión ZDF, coinciden en conceder al SPD de un 23 a un 24% de votos, cuatro o cinco puntos menos que en los comicios de 2011. Tantos como los que perderá la CDU, a la que auguran un 17 ó 18% de sufragios. Su candidato y actual senador de Interior de Berlín, Frank Henkel, no cuenta con la popularidad de Müller y su cargo no le ha ayudado a ganársela. La pérdida de votos de los dos partidos hará imposible una nueva gran coalición como la que gobierna actualmente la ciudad y conducirá inevitablemente a la CDU a la oposición. El SPD tiene alternativas para mantenerse en el poder sin ayuda de los conservadores.

A Los Verdes atribuyen los sondeos entre un 15% y un 17% de votos, con una pérdida máxima de 2,5 puntos y a La Izquierda, de un 14,5% a un 15%, formación esta última que sería la única en ganar hasta 3,5 puntos. Analistas y medios locales barajan ya como nueva alianza de gobierno para la metrópoli prusiana una coalición 'roja-roji-verde', liderada por el SPD con La Izquierda y Los Verdes. Una composición igual a la que gobierna en el germano oriental estado de Turingia, aunque, en este caso, encabezada por La Izquierda y su primer ministro, Bodo Ramelow. SPD y La Izquierda ya gobernaron juntos diez años en coalición en Berlín tras los comicios de 2001 en Berlín y las dos formaciones comparten actualmente el poder en el estado de Brandeburgo.

El auge de AfD

Pisando los talones a La Izquierda y Los Verdes es donde se encuentra la Alternativa para Alemania. En sus primeras elecciones al Senado de la ciudad y las alcaldías de distrito, al partido fundado en 2013 se le atribuye de un 13% a un 14% de votos, sufragios que conseguirá sobre todo, según análisis políticos, movilizando el voto protesta de los abstencionistas y restando electores descontentos a los conservadores, aunque es un partido que pesca con más o menos éxito en las aguas de todo el espectro político. Aunque en esas elecciones difícilmente se repetirá el resultado de los comicios de este domingo en Berlín, lo que sí podría suceder es que el Bundestag se vea entonces tan fraccionado como la cámara regional berlinesa, lo que complicará sumamente las negociaciones para formar una coalición. Con un voto más disperso y seis partidos en un hemiciclo, puede suceder que ya no baste la alianza de dos formaciones para constituir gobierno y que sea necesario negociar a tres bandas para alcanzar una mayoría.