La Rioja

Obama y Bill Clinton, al rescate de Hillary

Obama saluda antes de partir de Washington para acudir a un acto en apoyo a Hillary Clinton. :: afp
Obama saluda antes de partir de Washington para acudir a un acto en apoyo a Hillary Clinton. :: afp
  • Cubrirán los actos de la candidata demócrata a la Casa Blanca durante su ausencia de la campaña debido a una neumonía

Hillary Clinton ha tenido que ceder por una vez, y no habrá sido fácil, a las órdenes de su médico y de su equipo de campaña. Después de mantener el tipo durante varios días a pesar de sufrir una neumonía, el domingo su cuerpo dijo basta y la dejó fuera de combate. La imagen de la candidata demócrata a la Casa Blanca abandonando la ceremonia conmemorativa del 11-S en Nueva York apoyada en dos ayudantes hizo pública su debilidad, algo imperdonable para un político, y más para un político en campaña. Así que la incansable Hillary se ha quedado sin argumentos para desobedecer a quienes le piden que descanse.

Su secretario de prensa, Brian Fallon, aseguró que reaparecerá «a mitad de semana». Mientras tanto, Barack Obama y Bill Clinton han acudido al rescate de la candidata y dirigen sus actos previstos para estos días. Ayer fue el presidente de EE UU el encargado de dar brillo al acto organizado en Filadelfia para animar a los indecisos. Hoy le toca al exmandatario sustituir a su esposa en un acto en Las Vegas, como lo hizo el lunes en Los Angeles. Bill Clinton reconoció en el programa de entrevistas del periodista Charlie Rose emitido hace dos días en la cadena PBS que no era la primera vez que Hillary sufría un episodio de este tipo, lo que ocurre cuando «está extremadamente deshidratada» y «trabaja como un demonio».

La web Político recogió el lunes declaraciones de personas cercanas a la candidata que aseguraban que su neumonía «no es grave» y que el verdadero problema es una deshidratación crónica, como apuntaba Bill Clinton. Al parecer, el rechazo de Hillary a beber agua «se ha convertido en una fuente de tensión con su equipo», que el domingo la reanimó a base de un buen número de botellas de agua y Gatorade.

La indisposición de Clinton puso de relieve, además, un problema de gestión de la información. Según el relato del equipo de campaña, en cuanto Hillary entró en el vehículo y se repuso comenzó a hacer llamadas para tranquilizar a sus allegados. La llevaron al piso de su hija Chelsea, jugó con su nieta Charlotte, habló con su médico... Mientras tanto, en la calle, durante noventa minutos nadie conoció su estado y crecieron las especulaciones. «Los antibióticos pueden encargarse de una neumonía. ¿Cuál es la cura para una inclinación poco saludable a la privacidad que crea repetidamente problemas innecesarios?», se preguntaba en Twitter David Axelrod, exjefe de estrategia de Obama.

Malos números

Brian Fallon aseguró que durante esta semana se dará a conocer toda la información relativa a la salud de la candidata. Pero llega tarde, el último sondeo de YouGov para 'The Times' indicó ayer que el 46% de los votantes no creían que Clinton sufra neumonía, lo que indica que ese mismo porcentaje de votantes no cree a la candidata ni a su equipo.

Esta posibilidad no inquieta a algunos observadores, como Edward-Isaac Dovere, que apuntaba en Politico su convicción de que a estas alturas la mayoría de los votantes tiene decidida su opción y que fallos como los ocurridos en la última semana solo mueven números «en los márgenes». Ahí intentará pescar Donald Trump para llegar fuerte al primer debate con Clinton dentro de doce días, a menos de dos meses de la elección presidencial.