La Rioja

El destituido Cunha amenaza a Temer

Cuhna abandon el Senado después de la sesión en la que perdió su escaño de diputado. :: a. m. / reuters
Cuhna abandon el Senado después de la sesión en la que perdió su escaño de diputado. :: a. m. / reuters
  • El verdugo de Rousseff reprocha al mandatario brasileño que lo dejara solo en la sesión del Senado donde perdió el escaño y el aforamiento

En un nuevo coletazo de la severa crisis política que soporta Brasil, Eduardo Cunha, el artífice del proceso de 'impeachment' de Dilma Rousseff y hasta hace poco poderoso presidente de la Cámara baja, fue desposeído la madrugada de ayer de su escaño por «falta de decoro». Aunque lo niega en público, el exdiputado podría ahora involucrar en casos de corrupción a congresistas, ministros y hasta al propio presidente Michel Temer, que reemplazó a Rousseff en mayo.

Cunha cayó por una mayoría aplastante de 450 votos contra 19 abstenciones. Y además perdió sus derechos políticos y el privilegio de que sólo pudiera investigarlo el Supremo Tribunal Federal en diversas causas por corrupción. Al ejercer su defensa culpó de su situación al Ejecutivo de Temer, al Partido de los Trabajadores (PT) y a la coyuntura. Las elecciones municipales del 2 de octubre condicionaron la votación, opinó.

Como presidente de la Cámara, Cunha inició el trámite de 'impeachment' de Rousseff y presidió la sesión en la que el pleno de los diputados elevó la petición de juicio al Senado. «¿Alguien tiene dudas de que si no hubiera sido por mi actuación no habría habido 'impeachment'?», se preguntó. «Ésa es la razón de la bronca del PT y sus secuaces», disparó. «Estoy pagando el precio de liberar a Brasil del PT», desafió el destituido, que pertenece al PMDB, el mismo partido de Temer.

También culpó al ahora mandatario del país de entregarlo, al patrocinar junto al PT la candidatura a presidente de la Cámara de Rodrigo Maia, que no era su favorito. Según el diario 'Folha de Sao Paulo', Cunha dijo a sus allegados que el Gobierno quería «entregar su cabeza» y advirtió de que eso era «un error que va a tener consecuencias». «Michel no hizo nada por mí», se quejó.

La consultora Eurasia advirtió del «gran riesgo» que corren el Gobierno y el propio Temer si son implicados por el diputado apartado. Ayer, 'O Estado de Sao Paulo' reveló que Cunha hizo llegar al presidente su intención de denunciar a uno de los hombres fuertes del Gabinete, el secretario de privatizaciones Moreira Franco, que acaba de lanzar una subasta en transporte y energía.

El proceso contra Cunha, iniciado hace un año, surgió a raíz de su fallida declaración ante un organismo investigador de la Cámara en la que negó disponer de una cuenta en Suiza. La justicia probó que sí la tenía y con 5 millones de dólares (4,4 millones de euros). En paralelo al proceso en la Cámara, la Fiscalía General de la República y el Supremo continuaron empujando lentamente otras investigaciones en su contra que ahora pasan a la justicia ordinaria. Cunha está procesado en dos de esas causas y afronta una petición de prisión.

En su última defensa reiteró que no mintió sobre la cuenta suiza porque se trata de un fideicomiso, dijo. Insistió en que su destitución es una «venganza» del PT y pidió a sus colegas, entre lágrimas, que no acabasen con su carrera política. Pero la suerte estaba echada. A pesar de haber ejercido una enorme influencia sobre la Cámara en otros tiempos, el verdugo de Rousseff se quedó solo.

Repuesto, al finalizar la sesión dijo no tener miedo. «Sólo le temo a Dios», aseguró a los periodistas y adelantó que escribirá un libro sobre el 'impeachment' de Dilma por el que espera obtener «un buen dinero». Anunció que va a contar «todos» los diálogos que mantuvo con los protagonistas. «Tengo buena memoria», amenazó.