La Rioja

Cauta esperanza para los sirios

Varios hombres y un niño heridos se abren paso entre el humo tras una ofensiva aérea contra Idlib.
Varios hombres y un niño heridos se abren paso entre el humo tras una ofensiva aérea contra Idlib. / O. H. / AFP
  • El pacto debe cumplirse durante una semana antes de que Moscú y Washington ataquen a los yihadistas de manera conjunta

  • Damasco y Ankara bendicen el acuerdo alcanzado en Ginebra entre EEUU y Rusia para desbrozar la vía de diálogo

Seis meses después, Estados Unidos y Rusia anuncian de nuevo un acuerdo de alto el fuego en Siria. Las dos potencias, que respaldan a la oposición y al Gobierno de Damasco, respectivamente, quieren que a partir de mañana, festividad musulmana del Eid (sacrificio), callen las armas para poder comenzar la distribución de ayuda humanitaria, dar una nueva oportunidad al diálogo y, sobre todo, poder centrar sus esfuerzos militares en la lucha contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI) y el brazo sirio de Al-Qaida.

El primer acuerdo de febrero apenas tuvo repercusión sobre el terreno y ambas partes se acusaron desde el minuto uno de su entrada en vigor de violarlo, pero en el último medio año se han producido novedades importantes en la situación regional, como el cambio de estrategia de Turquía, y desde Naciones Unidas esperan ahora que la tregua sea «una ventana hacia la esperanza», declaró el enviado especial del organismo internacional para Siria, Staffan de Mistura.

Como suele ocurrir en estos casos, los momentos previos a la hora acordada para la entrada en vigor de la tregua son dramáticos porque todas las partes quieren llegar lo más fuertes posible al alto el fuego. El Gobierno intensificó los bombardeos en la provincia de Idlib y en la ciudad de Alepo y las operaciones se cobraron más de veinte muertos, según los opositores. El nuevo pacto alcanzado en Ginebra obligará al Ejército a «desmilitarizar» la carretera de Castello, al norte de Alepo, lo que debería significar el final del cerco de los distritos en manos opositoras.

El secretario de Estado de EEUU, John Kerry, y el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, hicieron público el acuerdo en Ginebra al final de una reunión de catorce horas. Antes de ofrecer la rueda de prensa repartieron pizzas y vodka entre los periodistas que esperaron hasta el final del encuentro para conocer los detalles de este nuevo pacto por el que rusos y estadounidenses, por primera vez desde el estallido de la guerra hace cinco años y medio, planean lanzar una operación conjunta coordinada contra objetivos «terroristas», siempre que el alto el fuego se respete al menos durante una semana, según adelantó Kerry.

Estos objetivos corresponden al grupo yihadista Estado Islámico (EI) y a Jabat Fatah al-Sham, el nuevo nombre del Frente al-Nusra, brazo sirio de Al-Qaida, que aunque anunció en julio su separación de la organización fundada por Osama bin Laden sigue siendo considerada «terrorista» por Washington y Moscú. «Acordaremos los ataques contra los terroristas que realizarán las fuerzas aéreas rusas y estadounidenses. Hemos acordado en qué zona esos ataques serán coordinados» por un centro binacional que deberá crearse con ese fin, precisó el responsable de Exteriores ruso.

Las palabras de Rusia son órdenes para el Gobierno del presidente Bashar el-Asad, cuya supervivencia en el cargo está en manos de Moscú y Teherán. Lavrov adelantó que Damasco está «preparado para cumplir» el acuerdo y a las pocas horas llegó la confirmación oficial por parte de las autoridades del régimen, que aprobaron el plan de una tregua por el que, sobre el papel al menos, su fuerza aérea deberá dejar de bombardear posiciones controladas por la oposición a la que respalda Estados Unidos. Estas zonas han sido especialmente delimitadas por las dos potencias.

El canciller ruso, sin embargo, lamentó que Moscú no puede «garantizar al cien por cien» que todas las partes cumplan con el alto el fuego, en clara alusión a una oposición tan fragmentada que hasta ahora ha sido incapaz de conformar un voz unida. El texto pactado vuelve a esquivar una vez más el futuro de El-Asad, al que los opositores no aceptan más allá de una fase de transición que esperan se limite a seis meses a partir de la entrada en vigor de la tregua. Irán y Rusia, sin embargo, mantienen su aval a la figura del mandatario sirio.

Compromisos

Un responsable del Alto Comité de Negociaciones (ACN), grupo de facciones opositoras apadrinadas por Occidente y Arabia Saudí, se congratuló por el acuerdo «si llega a aplicarse», según su portavoz, Bassma Kodmani. Al mismo tiempo que Rusia debe obligar a El-Asad a frenar los bombardeos, EEUU se compromete a conseguir que los grupos de la oposición se desvinculen del antiguo Frente al-Nusra, militarmente hablando el movimiento más fuerte. «Los grupos moderados se reorganizarán y se distanciarán de los grupos radicales. Cumpliremos con nuestra parte», aseguró Kodmani en declaraciones recogidas por la agencia France Presse. El ACN es el encargado de representar a la oposición en las conversaciones con el régimen que se celebran en Ginebra, suspendidas desde hace meses y que ahora deberían retomarse con la mediación de la ONU.

Una de las primeras reacciones a nivel internacional fue la del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, que durante la semana ya habló con su homólogo ruso, Vladímir Putin, para plantear la urgencia de declarar una tregua durante el Eid, y en el G-20 de China hizo lo propio con Barack Obama. Un comunicado destacó que Ankara acoge «con satisfacción» un entendimiento que permitirá «llevar más fácilmente ayuda humanitaria».