La Rioja

La guerra sectaria aleja a los iraníes de su cita con la Meca

Cientos de musulmanes rezan, entre fuertes medidas de seguridad, en la Gran Mezquita, en La Meca. :: AHMAD GHARABLI / AFP
Cientos de musulmanes rezan, entre fuertes medidas de seguridad, en la Gran Mezquita, en La Meca. :: AHMAD GHARABLI / AFP
  • La tensión entre Teherán y Riad marca hoy el inicio de la peregrinación, a la que Arabia Saudí negó la presencia de iraníes por primera vez en 30 años

El Hajj, la gran peregrinación de los musulmanes a La Meca arrancó en mitad de la guerra dialéctica entre Arabia Saudí e Irán, cuyos ciudadanos este año quedan excluidos de este viaje santo que es uno de los cinco pilares del islam. Los saudíes esperan un millón de peregrinos en los próximos días y han redoblado las medidas de seguridad para evitar situaciones como la del año pasado en la que más 2.000 personas murieron -las autoridades saudíes asumieron 769 víctimas- a causa de una estampida. 464 de los fallecidos eran iraníes y allí empezaron las acusaciones de Teherán contra Riad que en los últimos días han llevado al Líder Supremo de la república islámica, Alí Jamenei, al decir que la «maldita» familia real saudí «no merece gestionar» los lugares santos en La Meca y Medina.

El presidente, Hasan Rohani, fue aún más duro y pidió a los países musulmanes «castigar» al reino «por sus crímenes». Según Rohani «si el problema con el gobierno saudí se limitara al Hajj, quizá habríamos hallado una solución. Pero desgraciadamente este gobierno, con los crímenes que comete en la región y su apoyo al terrorismo, derrama la sangre de musulmanes en Irak, en Siria, en Yemen y bombardea a diario salvajemente a mujeres y niños yemeníes».

La respuesta de Arabia Saudí fue inmediata. Además de no aceptar las exigencias de los iraníes para la seguridad de sus peregrinos, lo que supone que por primera vez en tres décadas no habrá presencia de Irán en el Hajj, el gran muftí saudí, el jeque Abdel Aziz al Sheij, afirmó que los iraníes «no son musulmanes» y recordó que «su hostilidad hacia los musulmanes es antigua, en particular contra los suníes». El jeque acusó a la república islámica de intentar usar la peregrinación «con fines políticos y sectarios».

Se han instalado nuevas cámaras de seguridad, desplegado al Ejército y cada peregrino llevará un brazalete especial con un código de barras que permitirá su identificación. Son algunas de las medidas con las que los saudíes pretenden garantizar la seguridad de los fieles.

Sin relaciones diplomáticas

El Hajj es uno de los cinco pilares del islam y cada musulmán está obligado a hacerlo, al menos, una vez en la vida si dispone de los medios físicos y económicos. La ausencia de los iraníes no extraña después de la tragedia de la última peregrinación, pero sobre todo debido al enfrentamiento indirecto entre ambas potencias en las guerras de Siria, Irak y Yemen, donde apoyan a bandos rivales.

Riad decidió romper las relaciones diplomáticas con Teherán después del ataque a su Embajada en la capital iraní en medio de una manifestación de protesta por la ejecución del clérigo chií Nimr Al Nimr por parte de las autoridades del reino. Los iraníes prometieron «venganza divina» y una vez más florecieron las diferencias entre los dos grandes bastiones del islam chií, Irán, y suní, Arabia Saudí, responsables fomentar las disputas sectarias en la región para aumentar su influencia.