La Rioja

El estreno del yihadismo femenino

Agentes de Policía franceses durante la operación en la que fueron detenidas las tres sospechosas de pertenecer al Estado Islámico. :: reuters
Agentes de Policía franceses durante la operación en la que fueron detenidas las tres sospechosas de pertenecer al Estado Islámico. :: reuters
  • La falta de experiencia frustra el primer intento del Estado Islámico de movilizar a mujeres como combatientes para atentar en Francia

Un comando de mujeres fanatizadas dirigido desde Siria por el Estado Islámico (EI) no consumó el domingo una matanza en el corazón turístico de París por su amateurismo. Es el perfil del grupo yihadista desmantelado por el antiterrorismo francés a raíz del hallazgo de un coche con bombonas de gas enfrente de la catedral de Notre Dame. La novedad es que se trata de una célula esencialmente femenina, un quebradero de cabeza añadido a la amenaza sobre Francia.

«Esta organización pretende convertir a mujeres en combatientes», dictaminó ayer el fiscal jefe de París, François Molins. «Si las mujeres han podido ser confinadas a tareas familiares y domésticas por Daesh, es forzoso constatar que esa visión está fuertemente superada», valoró.

Inés Madani, de 19 años, Sarah Hervouet, de 23, y Amel Sakaou, de 39, fueron detenidas el jueves cerca de la estación de Boussy-Saint-Antoine, a 25 kilómetros de París. La primera resultó herida de bala en un muslo y un tobillo tras atacar a un agente al que apuñaló en el hombro. Está ingresada fuera de peligro en el hospital Kremlin-Bicêtre, a las afueras de la capital francesa.

Las tres mujeres habían salido de una vivienda cercana a la estación del ferrocarril de cercanías vestidas de negro y armadas con cuchillos de cocina. Su propósito era cometer un atentado en la estación de Lyon, una de las más frecuentadas de París, según la prensa.

Inés Madani llevaba encima un documento manuscrito en el que juraba lealtad al EI. En el texto afirmaba que secundaba el llamamiento a ejecutar a infieles realizado por Abú Mohammed al-Adnani, portavoz del EI abatido a finales de agosto por un dron en un ataque cuya paternidad se disputan Estados Unidos y Rusia.

Nacida en el extrarradio de París el 15 de marzo de 1997, estaba fichada desde el año pasado por los servicios de información debido a su sensibilidad a los cantos de sirena del califato. Su nombre aparece además en una investigación de la Fiscalía federal belga sobre las tramas de infiltración en Siria.

Sarah Hervouet, en cuyo domicilio se encontró otro testamento yihadista, también figura en los ficheros antiterroristas por haber sido expulsada de Turquía en marzo de 2015 en un intento de viajar a Siria. Proyectaba casarse con Larossi Abballa antes de que pereciera en el asalto tras al asesinato a puñaladas del policía Jean-Baptiste Salvaing y de su esposa Jessica Schneider en su domicilio de las cercanías de Versalles en junio. Acto seguido se prometió a Adel Kermiche, uno de los degolladores del sacerdote Jacques Hamel el 26 de julio y también abatido por la policía.

Su actual pareja, Mohamed Lamine A., con el que espera contraer matrimonio religioso, fue detenido el jueves en Les Mureaux (afueras de París) y tiene antecedentes relacionados con las redes yihadistas paquistaníes. Su hermano, Charaf Eddine A., está en prisión preventiva por sus vínculos con Larossi Abballa, el asesino del matrimonio de policías.

Ornella Gilligman, de 29 años, es otra de las presuntas integrantes del comando. Fue detenida el martes en la autopista A-7 cuando huía a España con su marido y sus tres hijos. Una de sus amigas está en contacto con Hayat Boumeddiene, viuda de Amedy Coulibaly, que huyó a Siria vía Madrid y Estambul en vísperas de los atentados de enero de 2015 en 'Charlie Hebdo' y un supermercado judío. En los interrogatorios relató que el grupo se desplazó el sábado por la noche al Barrio Latino de París en dos coches para perpetrar un atentado. Uno de los automóviles era el Peugeot 607, propiedad del padre de Inés Madani, que fue abandonado sin placas de matrícula la madrugada del domingo enfrente a Notre Dame cargado con bombonas de gas y bidones de gasoil.

A falta de detonadores y temporizadores, intentaron prender las cargas con un cigarro pegado a una manta impregnada en combustible y se alejaron del vehículo, que dejaron con los intermitentes de emergencia encendidos. Como no se produjo la explosión esperada, regresaron en el otro coche a comprobar qué pasaba y creyeron reconocer a policías de paisano por lo que se dieron definitivamente a la fuga.