La Rioja

Trump ya calienta para los debates

  • Hillary Clinton tacha de «antipatriota» a su rival republicano por restregar a Obama la popularidad de Putin en su país

Nueva York. En un foro público de la cadena NBC que sirvió como antesala a los debates presidenciales y que tuvo como escenario el Museo del Ejército en Manhattan, Hillary Clinton y Donald Trump expusieron su visión y prioridades políticas como candidatos a convertirse en comandante en jefe del Ejército, como corresponde al presidente.

Ante un público de veteranos, el candidato republicano atacó por sorpresa a toda una generación de generales y oficiales condecorados afirmando que eran «una vergüenza para el país» y que habían sido reducidos a «escombros». Trump, que ya anteriormente había insinuado saber más que los generales sobre cómo derrotar al Estado Islámico, avanzó en otro órdago al Ejército que él «elegiría nuevos generales» para esta misión, revelando no ya su falta de conocimiento básico sobre el funcionamiento militar en democracia, sino mostrando gestos propios de un autócrata.

Los candidatos hablaron por separado en un formato de programa que incluía preguntas de la audiencia sobre defensa y política exterior. La mayoría de los medios han suspendido rotundamente a Trump, al que acusan de ser el peor candidato y el menos preparado y con menos vergüenza de la historia. Clinton, que le acusa de antipatriota, ha señalado que si fuera presidente sólo sería una simple herramienta de Putin.

En un discurso previo en Filadelfia diseñado para exponer su familiaridad en temas militares, un Trump mucho más centrado ofreció un predecible programa de defensa basado en la tradición republicana de aumento en gastos militares. Para calentar el encuentro de la noche, el candidato republicano lanzó munición contra su rival asegurando que no existe un país en Medio Oriente que Hillary Clinton no quiera invadir.

Una vez en el foro, Trump retomó su habitual confusión política un tema tras otro. De nuevo volvió a mentir sobre su oposición a la guerra de Irak, atacó la política exterior del presidente Obama y la retirada de tropas de Irak y defendió su ya conocido mantra de «quedarse con el petróleo» dejando un «cierto número» de tropas sin especificar en la zona. Presionado por el presentador para ofrecer más detalles sobre el plan, Trump señaló que una vez en la presidencia actuaría al respecto y que no revelaría su plan a los terroristas.

Por su parte, Hillary Clinton, de una forma más controlada y sin salirse de la letra de su programa electoral, reiteró que no aumentaría nunca más el número de tropas en Irak ni en Siria. Estados Unidos mantiene en la actualidad en Irak 5.000 contingentes de asesoramiento militar al Ejército iraquí junto a efectivos de ayuda conjunta en operaciones especiales contra el Estado Islámico y operativos navales y de aviación que participan en los ataques aéreos de rutina contra el estado terrorista. Clinton reafirmó su defensa de la intervención en Libia, acusando a Trump de haberlo apoyado también entonces y de mentir ahora sobre ello.

En una pregunta de la audiencia sobre los 26.000 asaltos sexuales en el ejército sin reportar de los cuales sólo 238 resultan en convicciones, el candidato republicano reconoció un tuit de 2013 en el que sugería que «la epidemia se debía al hecho de que se admitieran mujeres en el ejército» y admitió con cierta incoherencia verbal que «habría que hacer algo, actuar con dureza» sobre el tema sin especificar como.

Más tarde sugirió que sería necesario crear tribunales militares, en clara admisión de su desconocimiento sobre el funcionamiento de la ley militar. En otro tema del menú político Trump, el candidato republicano volvió a reiterar su admiración por el presidente ruso Putin, conocido como 'bromance' (brother-romance, romance entre hermanos) sugiriendo que es mejor líder que Obama, y que una mejora de las relaciones con Rusia y el presidente ruso serían mutuamente beneficiosas. Un reciente sondeo nacional revela un 55% de ventaja de Trump sobre un 36% de Clinton en respaldo entre los veteranos. Por otra parte, Clinton ha recibido respaldo público de un amplio sector de expertos en seguridad nacional incluyendo altos cargos de las administraciones republicanas de Bush y Reagan que han declarado a Trump como 'muy peligroso' para ser Comandante e Jefe. Otros sondeos muestran que la mayoría de electores confían en Clinton en temas de terrorismo.