La Rioja

May y Putin se reunieron en la cumbre del G-20.
May y Putin se reunieron en la cumbre del G-20. / ALEXEY DRUZHINYN / EFE

Los líderes del G-20 ponen freno a la maquinaria diplomática del 'brexit'

  • Los mandatarios reunidos en China exigen a Reino Unido que aclare el proceso y dudan sobre sus acuerdos comerciales

China, en su condición de anfitriona, marcaba la pauta de las discusiones, pero los asuntos que la cumbre de jefes de Gobierno del G-20 debía tratar ya estaban sobre la mesa. El 'brexit', la guerra siria, la crisis de los refugiados y los retos económicos y políticos a los que se enfrenta el planeta. Los líderes mundiales hablaron de «momentos difíciles», pero quisieron encarar lo que se avecina con optimismo y renovadas relaciones bilaterales.

La primera ministra británica, Theresa May, activo ayer toda su maquinaria diplomática para asegurar el éxito de la salida de Reino Unido de la Unión Europea. Aterrizó en Hangzhou dispuesta al debate y se topó a su llegada con críticas y advertencias. May pretendía buscar socios comerciales, allanando el terreno para los futuros tratados que su país deberá firmar con sus aliados una vez se materialice la separación.

Sin embargo, los mandatarios presentes en la cumbre, le recordaron que Londres no puede emprender negociaciones comerciales con ningún otro país mientras siga siendo miembro del bloque. «Hablar está bien, pero no puede haber acuerdos mientras perteneces a una coalición comercial», zanjaba al respecto una fuente comunitaria. May lo tiene claro: no hay vuelta atrás. «Efectivamente, 'brexit' es 'brexit'. Saldremos de la UE», subrayó antes las preguntas de los periodistas.

Mientras se acumulan las incógnitas sobre cómo y cuándo se hará efectivo el divorcio, Japón se sumaba a las observaciones de forma previa al G-20 con un detallado informe gubernamental en el que pedía claridad sobre el proceso y recalcaba la posibilidad de la salida de firmas niponas de Reino Unido en el caso de grandes cambios en la legislación. Tocaba movilizarse con un «diálogo franco y abierto» y May mantuvo encuentros con el presidente ruso, Vladímir Putin, que les deseó «éxito», o con representantes del Ejecutivo australiano. No hay prisa: la activación del artículo 50 del Tratado de Lisboa, que iniciaría la desconexión, no se pondrá en marcha este año.

El conflicto sirio, otro de los temas estrella, aproximó las posturas de Estados Unidos y Rusia. Ambos decidieron acelerar las negociaciones para pactar un alto el fuego que permita aumentar el envío de ayuda humanitaria. Tras semanas de intenso diálogo entre ambos equipos, el secretario de Estado de EE UU, John Kerry, y su homólogo ruso, Serguéi Lavrov, se reunieron en Hangzhou. El titular de la diplomacia estadounidense indicó que, si bien lograron solventar un gran número de apartados técnicos, «todavía quedan un par de asuntos duros por resolver», sin querer especificar cuáles, al tiempo que adelantaba que las charlas continuarán hoy con la entrevista que mantendrán Obama y Putin.

El todavía inquilino de la Casa Blanca se mostró precavido durante toda la jornada. Aseguró que sus asesores trabajan «contrarreloj» para consensuar un pacto. «Considerando los fracasos previos en el cese de hostilidades, lo afrontamos con cierto escepticismo», admitió, después de que la tregua firmada el pasado febrero saltara en mil pedazos. Y no dudó en apuntar a Moscú: «Si no vemos ningún avance de los rusos para reducir la violencia y aliviar la crisis, es muy complicado ver cómo pasamos a la siguiente fase».

Es hora de impulsar el crecimiento mundial y la canciller alemana, Angela Merkel, hizo un llamamiento a los líderes del G-20 para reforzar e impulsar la cooperación económica. La jefa del Gobierno germano elogió la apuesta de China para llevar a cabo reformas estructurales durante su turno de presidencia del G-20 y confirmó que los ministros de Desarrollo Digital de los 20 países más desarrollados del mundo se reunirán por primera vez en 2017. De ahí que se plantee crear un grupo de trabajo sobre innovación.

Foro económico

China, que pretende convertir estas reuniones en el foro económico de referencia, advirtió de que se están acumulando riesgos de alto nivel para la economía global. Su solución pasa por fomentar el comercio y las inversiones de los países del G-20 e impedir el proteccionismo. Pero esta propuesta no será posible si no aumenta una coordinación política que vaya acompañada de reformas. «Medidas concretas, sin discusiones huecas», resumió el presidente chino, Xi Jinping.

Con la cumbre, Pekín quería proyectar una imagen de gran potencia, segura de sí misma y consolidada como segunda economía mundial. Por ello resultó significativo que se celebrase en la turística Hangzhou, ayer una ciudad fantasma por decisión de las autoridades, que dieron vacaciones forzadas a una cuarta parte de su población para mantener de este modo la máxima seguridad.