La Rioja

Pánico a la 'invasión' en Sumte

  • Los cien vecinos de una pequeña localidad alemana temen que la planificada acogida a mil refugiados colapse los servicios públicos

Los vecinos de Sumte, una pequeña pedanía de Amt Neuhaus, cabeza de partido junto al río Elba en el norteño Estado federado alemán de la Baja Sajonia, están alarmados. Son solo un centenar de habitantes en una idílica región agrícola de granjas y casas unifamiliares. La población es tan pequeña que no hay un solo comercio. La alarma se debe al anuncio de que su localidad va a multiplicar su número de vecinos por diez en el espacio de pocas semanas. El Ministerio de Interior de la Baja Sajonia comunicó a las autoridades municipales su intención de instalar provisionalmente hasta un millar de refugiados en las antiguas oficinas de una empresa, actualmente vacías. Se trata de varios edificios de una sola planta y en buen estado en un recinto vallado.

Para calmar los ánimos y dar explicaciones, la alcaldesa de Amt Neuhaus, la independiente Grit Richter, y Alexander Götz, del citado ministerio, convocaron a los vecinos de Sumte y las pedanías cercanas a una velada en la gran sala del Hotel Hannover. No cabía un alfiler. Mucha gente de avanzada edad, pero también algunas familias con niños pequeños. Y todos sumamente preocupados por lo que se les viene encima, asegura la edición digital del semanario Der Spiegel. Preocupaciones que pueden parecer nimias, como la recogida de basuras o el abastecimiento de alimentos a los refugiados en un pueblito que no tiene supermercado. Y si pondrán un servicio de autobús para que puedan desplazarse a hacer la compra. Otros no ocultan sus miedos y recelos y quieren saber si habrá asistencia médica suplementaria, si aumentará la vigilancia policial o si los miembros del cuerpo de bomberos voluntarios tendrán que dejar sus tareas habituales, completamente ajenas a las del rescate, para echar una mano. Una señora madurita recordó que la mayoría de los peticionarios de asilo son hombres y «tienen sus necesidades».

A la mayoría de los habitantes de Sumte y las pedanías cercanas no les asusta quien está por llegar, sino su número. «Un millar son demasiados», comenta Dirk Hammer, un campesino con 400 años de historia familiar en la localidad, que reclama «una solución razonable» que cause «pocas molestias». Hammer no duda además en marcar distancias con un puñado de neonazis que se han plantado a la puerta del hotel para reclutar simpatizantes entre los lugareños con la ayuda de una pancarta en la que reza el texto: 'Stop al asilo terrorista'. El campesino recibe una cerrada ovación de sus conciudadanos cuando afirma tajantemente que «no vamos a dejarnos instrumentalizar por ideologías de ultraderecha».

Popularidad resentida

La gente de Sumte no solo teme la llegada masiva de refugiados, sino convertirse también en un nido de ultras o ver el nombre de su pueblo manchado por posibles acciones racistas. Götz explica a su vez que las autoridades de la Baja Sajonia buscan desesperadamente lugares donde acoger a los refugiados. El pasado año fueron 19.000, pero este superan ya los 75.000. Llega el invierno, esta noche cayeron las primeras nieves en algunas regiones y hay que garantizar un lugar de acogida caliente para los peticionarios de asilo. «Nos vemos obligados a tomar cualquier edificio que pueda resultar adecuado», afirma el representante del ministerio del Interior bajosajón.

La situación de Sumte es una excepción, aunque no la única. Se repite, aunque en menor medida, por todo el país y muestra en qué medida la crisis de los refugiados afecta a regiones y municipios. Y esto ha hecho que los índices de popularidad de la canciller federal, Angela Merkel, y su conservadora Unión de cristianodemócratas y socialcristianos bávaros (CDU/CSU) se encuentren a la baja desde hace tres semanas. Acostumbrados desde los comicios de hace dos años a superar cómodamente una intención de voto del 40%, el último sondeo semanal del instituto demoscópico Forsa solo les concede un 38%, en beneficio de la formación ultraconsevadora Alternativa para Alemania (AfD), que trepa hasta un 7%.

El tabloide Bild revelaba ayer que circula entre altos funcionarios de la Unión una lista para recoger firmas críticas hacia la generosa política de Merkel hacia los refugiados. Varios medios comentaban también que en la reunión a puerta cerrada del grupo parlamentario de la Unión en la noche del martes hubo un número inusual de diputados que plantaron cara a Merkel y expresaron su insatisfacción por la política de puertas abiertas de par en par.