Voro, el central que "desayunaba tornillos"
El objetivo de Voro es que el equipo logre la permanencia en las cinco jornadas finales del campeonato, a las que el Valencia llega con tan sólo dos puntos de ventaja sobre las posiciones de descenso de categoría.
El ex futbolista nació en L,Alcudia (Valencia) hace 44 años y militó en la primera plantilla del club de Mestalla durante ocho temporadas, hasta que en 1993 fichó por el Deportivo de La Coruña.
Voro se incorporó a las categorías inferiores del Valencia como futbolista desde muy joven y jugó, en calidad de cedido en el Tenerife, mientras cumplía el servicio militar en aquella isla.
Al finalizar la "mili", regresó al Valencia, con el que bajó a Segunda División en 1986 y regresó a Primera en 1987, antes de vivir su mejor etapa como valencianista a las órdenes del uruguayo Víctor Espárrago y del holandés Guus Hiddink en los últimos años ochenta y primeros noventa.
Previamente, cuando empezó a trabajar a las órdenes de Di Stéfano, antes del descenso, el técnico argentino valoró sus virtudes tras encargarle lanzar un penalti, que resolvió con contundencia.
Para expresar la fuerza que tenía, Di Stéfano afirmó con la agudeza que le caracteriza que Voro era magnífico, que desayunaba tornillos.
En 1993 se marchó al Deportivo de La Coruña, donde ganó de entrada la Copa del Rey y vivió etapas de esplendor en el club gallego. Tras un paso efímero por el Logroñés y a pesar de que las lesiones le habían respetado bastante durante la mayor parte de su carrera, se vio obligado a retirarse del fútbol con problemas en la rodilla.
Como jugador del Valencia, disputó un total de 288 partidos en todas las competiciones oficiales en las que participó el club en aquella etapa, en los que marcó un total de diez goles.
Fue internacional en nueve ocasiones y jugó, ya como futbolista del Deportivo, el Campeonato del Mundo de 1994, en Estados Unidos, en el que participó en el encuentro ante Bolivia.
Voro alcanzó su madurez futbolística con el equipo que ascendió a Primera en 1987. Fue un central contundente, bueno en el salto de cabeza, que se incorporaba al ataque en las acciones a balón parado y que, tras su retirada del fútbol, volvió a su tierra e ingresó en el Valencia.
Tras una etapa en el filial, llegó a ser delegado del primer equipo cuando Quique Sánchez Flores, con el que compartió su etapa como futbolista en el club de Mestalla, se hizo cargo del proyecto valencianista.
En el momento en el que Quique fue destituido a finales del pasado mes de octubre, Voro continuó en la misma función tras la llegada de Koeman, al que conocía como rival pues la época de ambos jugadores en activo había sido coetánea.
Voro conoce perfectamente la plantilla valencianista, con la que ha convivido los últimos tres años, tanto en el día a día en la ciudad deportiva de Paterna como, sobre todo, en viajes y concentraciones.


















