Ronaldinho: ¿Lesión o ficción?
Cuando se abordó el tema de las lesiones musculares en artículos anteriores de “la consulta”, se expusieron las diferentes técnicas de recuperación a nivel general. En este caso, al tratarse de deportistas de alto nivel las técnicas empleadas, al disponer de medios y equipos de mayor potencial económico, son más avanzadas: Los tratamientos de plasma enriquecido con factor de crecimiento, unidas a la estimulación intramuscular para conseguir una mayor vascularización favoreciendo la regeneración de la zona afectada, pueden acelerar de manera notable la recuperación de este tipo de lesiones. Estos métodos, dado su coste económico como antes se ha citado, apenas son empleados fuera del deporte de elite.
La repercusión mediática, social y, presupuestaria que supone la baja de deportistas de la entidad de Ronaldinho, supone para ellos un arma de doble filo: por un lado, no cabe duda de que se emplearan los avances médicos más contrastados y, los profesionales más cualificados para tratarles pero, por el contrario, este afán de reducir los tiempos de recuperación puede suponer riesgos para la salud a corto, medio o largo plazo del individuo.
Para despejar cualquier duda o conjetura, nos remontamos unas semanas atrás. El futbolista deja de entrenar con sus compañeros y, se somete a una resonancia magnética en la cuál no se interpretan cambios de relevancia. Estudiando a posteriori el parte del servicio médico del FC Barcelona redactado por el Dr. Ricardo Pruna, se hace referencia a la existencia de causas plausibles para las molestias que siente el jugador, justificando tal dictamen a unos problemas en la musculatura de la zona del pubis, habitual por otro lado en futbolistas, barajándose un problema ubicado en el músculo obturador (músculo compuesto por dos fascículos, interno y externo, que actúan como rotadores de cadera). Este parte, cierra cualquier polémica a favor del jugador, existía lesión y estaba localizada.
La polémica, en mi opinión profesional, no estaba en absoluto justificada dentro de los parámetros médicos. El hecho de no apreciar lesiones en las diferentes pruebas médicas realizadas, no descarta que no existan motivos para el cese de la actividad deportiva. Las comúnmente denominadas “molestias”, no presentan un refrendo concluyente en los diferentes métodos de diagnosis (ecografía, resonancia, etc...), pero dadas las elevadas exigencias específicas físicas y de rendimiento de estos deportistas, son motivo suficiente para no competir. Un ejemplo más cercano podría ser simple dolor de cabeza, en la mayoría de los casos, no nos impide trabajar, pero nuestro rendimiento se ve mermado a consecuencia del mismo. En deportistas, sobre todo en deportes de equipo, un rendimiento condicionado e inferior al habitual, afecta al colectivo, por lo cuál es conveniente que otro compañero en condiciones óptimas, ocupe su lugar, beneficiando al equipo y, al propio lesionado.
Existen innumerables ejemplos de deportistas que, pese a no padecer lesión alguna, manifiestan “malas sensaciones” previas a una competición: piernas agarrotadas, pequeños dolores localizados, etc..., no son a priori algo relevante, pero pueden ser el preludio de algo más grave o, en cualquier caso, condicionar el rendimiento del deportista.
Ante esto, poco más se puede añadir de manera objetiva. Algunos deportistas optan por continuar su actividad, pese a los dolores asumen el riesgo, en ocasiones no pasa nada, en otras se producen lesiones de gravedad o, recaídas en lesiones recientes. Otros optan por la prudencia, generalmente aconsejados por profesionales cualificados y, deciden no arriesgar. En cualquier caso, dado el carácter competitivo y el afán de superación, implícito en cualquier deporte y por ende en los practicantes del mismo, no se concibe un deportista que no quiera formar parte de un partido decisivo sin motivos justificados. Ronaldinho ha demostrado con su trayectoria, independientemente de su rendimiento puntual, ser un gran deportista, debería ser aval suficiente para confiar en su palabra, independientemente de las pruebas médicas que, a la postre han confirmado la veracidad de sus afirmaciones.
Le deseo ánimo y, una pronta recuperación.
Un saludo.















