Cuando la vida mana del agua

1. Esta imagen del momento justo del alumbramiento de un bebé se titula 'Medio nacido y ya a punto de agarrar a mamá'. Es de la neozelandesa Selena Rollason. 2. En 'Atrapado entre dos mundos', la canadiense Dominique Lamontagne ha captado la carita del bebé, que parece sonreír, a punto de respirar por primera vez el aire. 3.'Manteniéndose a flote' traslada al observador la placentera sensación de ingravidez lograda por esa embarazada. Es de la estadounidense Melissa Benzel./
1. Esta imagen del momento justo del alumbramiento de un bebé se titula 'Medio nacido y ya a punto de agarrar a mamá'. Es de la neozelandesa Selena Rollason. 2. En 'Atrapado entre dos mundos', la canadiense Dominique Lamontagne ha captado la carita del bebé, que parece sonreír, a punto de respirar por primera vez el aire. 3.'Manteniéndose a flote' traslada al observador la placentera sensación de ingravidez lograda por esa embarazada. Es de la estadounidense Melissa Benzel.

Sólo un puñado de centros en España ofertan partos en agua. El hospital de Torrejón ha hecho ya 350, como el de la sexta hija de Begoña: «Me sentí superpoderosa». Y las fotos muestran su enorme belleza

ISABEL IBÁÑEZ

La niña conoce a su hermano sumergido en líquido, tal y como ha pasado los nueve meses de embarazo. Ve por vez primera su carita arrugada a través de la bañera transparente donde su madre al fin respira libre de dolores, atenuados por el cálido abrazo del agua a 37 grados. A ese paquetito tierno que acaba de salir del útero le espera el último paso, la salida al aire, el abandono definitivo del mundo protector que ha conocido hasta ahora, pero acaba de protagonizar uno de los momentos más bellos de la vida, más aún al hacerlo con la estética y majestuosidad que el agua otorga a cualquier movimiento realizado en su seno. De hecho, esa imagen es la ganadora absoluta de un concurso de fotografías de partos en todo el mundo. Se llama 'Maravilloso primer encuentro entre hermanos' y fue tomada en un hospital belga por la flamenca Marijke Thoen, que hace dos años ya ganó este mismo premio con un primer plano de esa niña, Nelle, entonces recién nacida también en una bañera, que ahora observa al 'pececillo'. «Estaba allí cuando nació su hermano y pude capturar este precioso momento».

Muchas de las instantáneas premiadas en otras categorías recogen partos en el agua; mientras en otros países son muy habituales, en España sólo un puñado de centros ofertan esta posibilidad, como el hospital público madrileño de Torrejón. Desde 2012, cuando aprobaron la idea, han sacado adelante unos 350 alumbramientos en bañera -incluyen el momento de la expulsión bajo el agua, mientras que la mayoría sólo lo permite para la dilatación-. Asun Aguado es la matrona que lo puso en marcha, tras adquirir experiencia en hospitales británicos. En principio se aconseja para embarazos sin complicaciones, de bajo riesgo. «Hay mujeres que expresan su intención de meterse en la bañera y luego, con los dolores de las contracciones, se echan atrás y piden la epidural, porque en el agua no se usa anestesia, es el propio calor y la sensación de estar flotando lo que calma o relaja a las parturientas. Y al revés, algunas se animan a sumergirse cuando la ven. Evidentemente, no puedes sufrir diabetes gestacional ni hipertensión, el bebé tiene que estar bien, no venir muy grande...». Explica que nunca han tenido ninguna complicación y que sólo el 2% elije dar a luz así.

«Explosión de vida»

«Los beneficios son para la madre. Es una opción muy relajante, todas las que lo viven hablan de un nivel de satisfacción altísimo; el dolor se hace más llevadero, el agua les tranquiliza y lo verbalizan. Y pueden colocarse en la postura que quieran. También se alegran de vivir un parto poco instrumentalizado. En cuanto al bebé, estaríamos ya elucubrando sobre si es mejor pasar del líquido amniótico a otro líquido antes de salir al aire...». La matrona está atenta en cualquier alumbramiento, pero aquí aún más, constatando que todo vaya bien bajo el agua, vigilando que la mujer no tenga hemorragias. «El agua parece ralentizarlo todo, lo hace más suave y estético. El niño sale como un pececito y se lo colocamos a la madre, que, si no hay problema o no tenemos que sacar la placenta fuera, puede permanecer en el agua un buen rato con su bebé».

Begoña Elrío probó la experiencia el pasado día 13, cuando nació Irene, 3,7 kilos, en su sexto parto después de haber dado a luz a sus otros hijos hace 18, 17, 15, 8 y 4 años en unos alumbramientos, a su juicio, demasiado instrumentalizados, con inducciones, oxitocina, rotura de bolsa, anestesias... En esta ocasión, sabiendo que quizá sea la última, quería algo especial, poder disfrutar la experiencia. Y lo logró: «Te metes en el agua calentita y notas alivio, te recuperas mejor de cada contracción. Estuve una media hora. La sensación era de control, de comunicación con el bebé, de ser muy consciente de todo lo que estaba pasando. Yo no vi cuando salió, pero mi marido dijo que fue como una explosión de vida bajo el agua. Y yo me sentí superpoderosa».

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