AQUEL VERANO DE...«Viví intensamente el último con mi cuerpo completo»

Irene Villa recuerda «sin tristeza y con cariño» el verano anterior al atentado en el que perdió las piernas, en 1991, viajando por Asturias con su padre y en Galicia con su madre. «Recuerdo las primeras salidas con chicos de mi edad, bajar a la playa sin mayores, esa etapa inolvidable de empezar a volar sola, a saborear esa libertad aún dudosa y tímida de los 12 años», rememora. Hubo «paseos y charlas interminables» con las amigas, pero también «los entrenamientos más duros de baloncesto», su pasión, para tratar de superar un error que le había costado a su equipo, 'Las Vikingas', un partido decisivo. Los entrenamientos se reanudaban el 17 de octubre.

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