AQUEL VERANO DE...Anfitriona de un regimiento en Navacerrada

«Fue como hace cinco o seis veranos, no más. Yo me había tirado años restaurando mi casa de Navacerrada. La acababa de terminar y estaba divina. Incluso puse unas luces muy bonitas en el jardín. Por fin podía ofrecer a mi familia el esfuerzo de tanto tiempo. Invité a todos: mi madre, mi hijo, mis cuatro hermanos -yo soy la mayor-, sus mujeres, sus hijos, sus novios... ¡un regimiento! Estuvieron un par de semanas. Les ponía unas mesas preciosas, cada día con distintos platos y decoración, en un jardín fresquito; por las noches nos bañábamos en la piscina... Por primera vez en mi vida pude hacer de anfitriona de todos. Nunca hemos estado juntos tanto tiempo».

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