«Es ridículo pensar que con un posado no la van a seguir»

La duquesa de Montoro, en una imagen reciente. :: efe/
La duquesa de Montoro, en una imagen reciente. :: efe

Eugenia Martínez de Irujo critica el reportaje de Fran Rivera con su hija Tana por su cumpleaños

G. ELEJABEITIA

El día en que la niña cumplía 18 años, el padre la abrazaba cariñosamente desde la portada de las principales revistas del corazón. Cayetana Rivera Martínez de Irujo estrenó su mayoría de edad con un posado que la asienta como el personaje del papel cuché que está llamado a ser, pero que no ha sentado nada bien a su madre, que conoce los sinsabores de pasar toda una vida en el candelero. Ayer la duquesa de Montoro se encargó de confirmar lo que muchos intuían: que el paseíllo por la prensa rosa de Francisco Rivera con su hija en común no le ha hecho ni pizca de gracias.

«Desde que me lo comentaron ya dije que no estaba de acuerdo», asegura en una entrevista concedida a Europa Press. Sin embargo parece que su criterio no fue tenido en cuenta. «Pensé que no se iba a hacer porque yo no estaba de acuerdo y tal», pero cuál fue su «sorpresa» cuando el pasado lunes los quioscos amanecieron forrados con la cara de su hija, por primera vez en su vida sin pixelizar. Al parecer, la idea de distribuir unas fotografías fue cosa del torero, con el argumento de que eso rebajaría la presión mediática sobre la joven. Una estrategia que se ha revelado del todo ineficaz.

«Naturalidad»

«Es ridículo pensar que con un posado no le van a seguir, es ser muy inocente o, no sé, caerte de un guindo», asegura Eugenia Martínez de Irujo, que se muestra partidaria de actuar con «naturalidad»: «Es tu cumpleaños, sales a comer y, oye, si está toda la prensa saludas 'buenos días', 'buenas tardes' y no pasa nada, te metes en tu coche y adiós muy buenas. Para mí eso es naturalidad», afirma. El posado oficial, además de dulzón, no ha hecho sino aumentar el interés hacia Cayetana, que por si fuera poco se ha visto envuelta en la polémica por el más que previsible desencuentro entre sus padres.

«A la pobre me la tenéis super nerviosita», asegura su madre, que también quiso aclarar que su hija no tiene «ningún interés» en formar parte del revuelo mediático que ha acompañado a sus progenitores a lo largo de su vida. «Lo único que os pido es que me la cuidéis un poquito», pide Eugenia a los periodistas. Con estas aclaraciones, la pequeña de los Alba quiso zanjar una semana muy agitada para su única hija.

Su actitud contrasta con la del que fuera su marido. Además de organizar el posado, Francisco Rivera se se deshizo en declaraciones edulcoradas en las redes sociales. «Siempre serás mi cachito de cielo, siempre serás ese bebé que se dormía en mis brazos cuando montábamos a caballo. Estoy orgulloso de ti, de la mujer en la que te estás convirtiendo... solo espero que te den la oportunidad de escoger tu vida». Una coletilla que hacía intuir el desacuerdo con Eugenia en torno al perfil público de su hija en común.

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