EN OTRAS REALEZASDenuncias, avisos y ruegos

Algunas críticas por la opacidad ante el siempre complejo equilibrio entre monarquía y exposición pública son una 'balsa de aceite' en España si se compara con otras monarquías europeas. A pesar de la rigidez de los palacios escandinavos, hay alguna corona un poco más abierta, como la danesa, que de vez en cuando regala a la prensa imágenes del heredero, Christian Valdemar de Schleswig, tomadas por su propia madre, María de Dinamarca.

Otras, como la Casa Orange holandesa, tampoco tienen inconveniente en convocar a los medios para posados escolares. Pero los monarcas 'tulipanes' no han dudado en llevar a los tribunales a quienes han roto el código deontológico pactado con la prensa. Una revista sacó en 2005 a la princesa Amalia con 9 años bajo el argumento de que ese acuerdo era «poco adecuado para una democracia moderna». Los jueces dieron la razón a la casa real. La causa se repitió en 2009 a cuenta de unas fotos tomadas en una estación de esquí, y Guillermo y Máxima volvieron a ganar la batalla: un juez prohibió que circularan las imágenes.

Dinamarca, Noruega y Suecia han logrado que ese frágil equilibrio no se rompa. Capítulo aparte merecen los Windsor británicos. La 'cacería' gráfica de los mayores ha rozado a los infantes herederos, George y Carlota. Su padre, el príncipe Guillermo, reclama en vano que les dejen ser los niños normales que nunca serán.

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