«Al principio fue duro; en la actualidad vivo un privilegio»

Leticia, con su traje de enfermera en el Hospital de Aruba. :: l. g.
Leticia, con su traje de enfermera en el Hospital de Aruba. :: l. g.

Al principio fue duro». Leticia González, enfermera de Alcorcón (Madrid) de 28 años, lleva cuatro trabajando en el único hospital existente en Aruba, una pequeña isla caribeña -apenas 120.000 habitantes- independizada de las Antillas Neerlandesas en 1986, aunque se mantiene dentro del Reino de los Países Bajos como un estado autónomo. Leticia ejerce en la planta de Pediatría-Neonatología del centro sanitario sito en Oranjestad, la capital. «En gran parte tuve que irme por la situación económica en nuestro país. Supuso todo un reto tener que aprender a ser más independiente y asumir perderte cumpleaños, celebraciones, Navidades...».

Eso no ha cambiado mucho. La joven madrileña sigue añorando a «la familia, los amigos, ese bocata de calamares en la Plaza Mayor o disfrutar de algún partido en el Bernabéu», cosas que sólo puede hacer una vez al año, cuando viene de vacaciones. Pero no es la suya una situación desagradable. Para nada. Vive sola «en un pequeño apartamento de alquiler» y, aparte de su tarea, realiza cursos formativos, practica deporte (canoa, beach tenis y snorkel) y, obviamente, sale con amigos y amigas: arubianos, colombianos, venezolanos, holandeses, algún español... Al igual que Judit Puig y Juan Haro, aprecia mucho el importante «enriquecimiento personal» que le está aportando esta experiencia laboral «a 7.000 kilómetros de casa». «Me ha ayudado a quitar miedos y me ha dado momentos únicos y amistades muy diversas que de otra manera nunca hubiera conocido». En resumen, goza «del privilegio de vivir» en un marco envidiable y de sentirse «valorada dentro y fuera del hospital». Por tanto, «no sé qué me deparará el destino, pero a corto plazo mi lugar es Aruba».

'One happy island' ('Una isla feliz') es el eslogan que califica a esta menuda ínsula caribeña. 'Dushi bida' (una buena vida), dicen los lugareños en su idioma, el papiamento, una lengua criolla de base portuguesa y elementos procedentes del holandés, inglés, español, arahuaco y vocablos africanos. «El nivel de vida es similar al de España, casi no hay paro y a la gente le encanta la vida en la calle y su espectacular carnaval». Un edén con esquemas mentales particulares. «Aquí, por ejemplo, la infidelidad es algo más aceptada, tanto en hombres como en mujeres».

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