¿Tú te lo pondrías?

¿Tú te lo pondrías?

Muchas tendencias jamás bajarán de la pasarela a la calle, pero son una buena operación de marketing y negocio para los diseñadores

LUIS GÓMEZ

Nunca un modelo tan dulce resultó un regalo tan envenenado, además de incómodo.

Que la moda no tiene reglas es tan cierto como que a muchos diseñadores se les va de las manos a menudo. Las imágenes que ilustran este reportaje no tienen desperdicio. La pregunta es inevitable. ¿Cuánta gente se atrevería a salir de casa con estos modelos? Los modistos frecuentan un universo tan poco pegado al mundo terrenal que sus propuestas, impactantes sobre la pasarela, resultan muy poco funcionales para la calle. Las tendencias se pasan de rosca y solo sirven para ser motivo de chanza.

Porque, siendo sinceros, ¿cómo se espera que la reciban a una con un conjunto colorista que mezcla looks con forma de caramelo, macarons y cupcakes? Hay dulces que en el fondo son regalos envenenados. Durante el desfile, los asistentes no dejaron de aplaudir a la maniquí que lucía de esta manera, pese a dar la impresión de no poder ni moverse. Un ejemplo más de la asimetría entre los intereses artísticos y económicos. O, lo que es lo mismo, entre lo que se publicita y lo que acaba entrando en los armarios.

Vestidos con forma de cupcakesPasar por el aro ¿Listo para las próximas Olimpiada o para utilizarlo de volante en caso de emergencia? Quién sabe. Ganchitos gigantesNo pueden ser más adictivos, pero con estas proporciones el empacho está asegurado. 'Dama de Elche subwoofer'Ya saben qué modelo se puede elegir para esas ocasiones en que uno quiere dejarse ver. Pluviómetro ambulanteComo presentadora del tiempo no tendría precio. Lástima que solo anuncie chubascos. Plancha extrema Hay modelos con los que mejor no sufrir un traspié porque a ver de dónde echa mano.Corazón, corazónAnna Dello Russo, la editora italiana, se abriga con todo el cariño del mundo.Zapatos de alturaDsquared2 traza plataformas masculinas que causan vértigo solo mirarlas.¿Para adelante o para atrás?¿Hacia dónde se camina con las botas de estilo cowboy y de doble puntera? ¿Vestido o ramo?Moschino es una firma que adorna a las mujeres con todo tipo de ornamentos florales.

En momentos en los que marcas accesibles y lujosas se devanan los sesos para impulsar las ventas, algunos creadores se empeñan en pegarse un tiro en los pies con el lanzamiento de zapatos que no se sabe si están diseñados para caminar con ellos hacia adelante o hacia atrás. ¿O hacia ninguna parte? La bota de estilo cowboy con doble puntera es, por encima de todas las cosas, un puntapié al mal gusto.

Por no hablar de los jeans. Quien más quien menos, siempre se los ha puesto con algún rasguño (o agujero) que otro. Pero los nuevos tiempos vienen marcados por excesos máximos, que, según se mire, son mínimos. Con el roto por la rodilla, en los laterales, con el bajo deshilachado... Suena a chiste, pero existe una línea muy delgada, aunque visible, que separa llevar los vaqueros con algún agujero y enfundarse un agujero con un poco de pantalón en el medio. ¡Vaya (poca) tela! Esta fórmula, de difícil digestión, es, no obstante, de las escasas alternativas estilísticas que se ha impuesto a diario en el 'street-style' de miles de ciudadanos.

La moda es una pesadilla y un mal sueño lo tiene cualquiera. Pero una cosa es que la pareja de modistos de Dsquared2 lancen, solo para hombres osados, plataformas del tamaño de un escalón y otra que intenten vender como obras de arte experimentos que convierten a algunas mujeres en 'presentadoras televisivas del tiempo' con paraguas que levantan el vuelo a modo de faldas dejando tras de sí alguna que otra incómoda gota.

Dar que hablar y ganar dinero

¿Una broma? ¿Una moda divertida? ¿Un delirio? A ojos de la inmensa mayoría suena a eso. Pero las finanzas son las finanzas y hay diseñadores que llevan años frotándose las manos con estrategias que dan más que hablar y que les sirven para demostrar su talento. ¿O alguien se imagina que modistos como Jeremy Scott, Vivienne Westwood o Jean Paul Gaultier pueden vivir eternamente a golpe de extravagancias? La firma Moschino sigue más viva que nunca con colecciones inspiradas en señales de tráfico y un amplio surtido de chalecos reflectantes, cintas de precaución a modo de vestido, cascos de obras, bolsos como si fuesen cajas de herramientas... Otras veces convierte en deseo para millonarias fundas de móvil con la mítica M de McDonald's o emperifolla a sus clientas hasta transformarlas en ramo humano.

No es el único de la clase que se gana la vida así. Marc Jacobs padeció las lógicas resistencias iniciales a sus zapatos peludos antes de vender cantidades impresionantes, mientras que otros creadores visten a sus sufridas seguidoras con la casa a cuestas echándolas encima prendas oversize sin límites.

«La gente se pregunta por qué hacen cosas extravagantes, pero esto sirve para motivar la creatividad y promover su marca», explica el diseñador nicaragüense Kelly Molina. En otras palabras: con ropas que rara vez verán la luz del día, muchos modistos encuentran una razón para justificarse. Se llama publicidad. Este intento de sobresalir les ha orillado muchas veces a un género artístico popularizado como 'estilo feo', pero que cada vez cuenta con más adeptos.

Anna Dello Russo, la editora italiana que dispone de dos pisos para guardar sus joyas y modelos, da carrete a la fantasía de estos transgresores. Lo mismo se desinhibe con un excéntrico abrigo con forma de corazón que se planta un vestido parecido a un tubo de pasta dental. La celebritie pertenece a un reducido núcleo de mujeres a las que no tiene ningún sentido preguntarles si se pondrían este tipo de prendas porque ella se pone lo posible e imposible.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos