Peinando canas

Selfe tiene  89 años y una larga melena plateada. :: r. c-
Selfe tiene 89 años y una larga melena plateada. :: r. c-

Mujeres de todas las edades aparcan prejuicios y dejan de teñirse el pelo en señal de rebeldía

LUIS GÓMEZ

Y a es oficial: las canas se imponen esta temporada como tendencia. Legiones de mujeres, anónimas y famosas, han aparcado sus prejuicios y se han lanzado a las calles con los pelos sin teñir en señal de rebeldía. La corriente de las 'cabezas plateadas', abanderada por artistas, diseñadoras, modelos y escritoras que arrasan en las listas de ventas, supone una liberación, pero también un sopapo a unos convencionalismos que siguen condenando a millones de clientas a pasar cada mes, como mínimo, por las peluquerías para ocultar sus canas. Esta lucha sin cuartel ha unido a féminas de todas las edades. Jóvenes y mayores se suman al movimiento 'Granny hair' y reivindican con clase -tampoco se trata de ir como una zarrapastrosa- el 'pelo de la abuela'.

Parecido al que lucen, por ejemplo, Christine Lagarde, la directora del Fondo Monetario Internacional (FMI); Sarah Harris, la estilosa editora de la edición británica de 'Vogue'; o Meryl Streep. De hecho, la caracterización de la oscarizada actriz hace diez años en 'El diablo viste de Prada' ya se interpretó como un claro aviso a navegantes. La artista más poderosa de Hollywood se convirtió en el 'álter ego' de la periodista de moda más temible del mundo luciendo una cabellera entre blanca y gris que no le hizo ni pizca de gracia a Anna Wintour. Pero nadie le tose a 'la Streep'. De forma muy sutil, lanzó un mensaje a toda esa gente guapa -modistos, estilistas y 'top models'- que puebla desfiles y fiestas de lujo. ¿Por qué seguir esclavizadas y tapar lo que sólo la química oculta?

Echan años encima

El estilo 'silver' le ha pillado con el pie cambiado a la industria cosmética. Desconcertada, sigue empeñada en ofrecer soluciones mágicas contra la vejez e ignorando que cada vez más mujeres se rebelan contra las convenciones estéticas tradicionales. Sin tapujos ni coloraciones de ningún tipo, ahora prefieren mostrar su verdadera edad y hacer visible su derecho a no ocultar el paso del tiempo. Una estrategia arriesgada que acarrea también sus costes.

Porque esa es otra cuestión: las canas echan años encima a todo el mundo, pero más a las mujeres, víctimas de una presión social todavía enorme, que a los hombres. «Hay muy pocas mujeres que se sienten bien con las canas. Hay excepciones como algunas actrices o modelos, pero son contadas. Es muy raro que un cabello se torne todo canoso. Cuando cubre la totalidad de la cabeza, da un 'look' muy personal, pero cuando las canas quedan mezcladas con el pelo oscuro no favorecen»», sostiene la estilista Bebe Sanders.

Si canas masculinas como las de Richard Gere y George Clooney son muy aplaudidas, lo de las mujeres es otro cantar, por mucho que veteranas como Daphne Selfe, que triunfó como modelo en los 70, o Linda Rodin, empresaria e icono de moda y defensora de la belleza honesta, luzcan largas melenas plateadas. O por mucho que 'celebrities' como la top Cara Delevigne y las cantantes Pink, Lady Gaga y Hilary Duff se hayan apuntado a esta tendencia, que esa es otra. Muchas famosas se plantan falsas canas para seguir la moda. Auténticas son las de la creadora francesa Isabel Marant, con un aire bastante desaliñado, Sarah Harris o la escritora y periodista Sophie Fontanel. «No dejé de teñirme para ser natural. Lo hice porque tuve la intuición de que me quedaba mejor», explica Fontanel, que mostró en su cuenta de Instagram la transformación que vivió al dejar crecer su pelo blanco natural. «Me dije que sería interesante compartir esa reflexión para ver la reacción. Necesité cierta audacia. Pienso que las mujeres, a causa de los convencionalismos, evitan probar formas distintas de belleza», subraya la autora de 'Une apparition' (Una aparición), donde plasma el drama de muchas mujeres al descubrir su primera cana.

'Revolución gris'

La tendencia 'Revolución gris', importada como tantas otras de Estados Unidos, ha servido para empoderar a la población femenina, según la psicóloga clínica Anabel García Iglesias. «Lucir canas refleja una actitud. Significa mostrar un aspecto acorde con la edad real, sin que ello se asocie a deterioro, sino todo lo contrario. Estamos ante una persona segura. En la mujer el pelo gris estaba relacionado con un proceso de envejecimiento, se asociaba a un concepto de invisibilidad al que estaba sometida en anteriores generaciones debido a una desigualdad evidente. El hombre maduro todavía tenía posibilidades de realización y podía seguir siendo atractivo, mientras que, después de finalizar su etapa fértil, los estereotipos relegaban a la mujer a un evidente declive», reflexiona.

Josep Pons, responsable de los cortes de pelo de Neymar y Messi, advierte que el 'Granny hair' no es una opción a la que pueda apuntarse cualquiera. «Queda bien en mujeres de entre 45 y 55 años, con rasgos muy definidos, con un estilo muy moderno y siempre que lleven un corte de pelo perfecto corto o media melena y preferentemente asimétrico». En cambio, expertos internacionales como el argentino Óscar Fernández echan pestes de esta 'revolución': «La cana en la mujer no auspicia ninguna mejora, hace que todo se vea poco sensual y con un signo de abandono». Sin embargo, en los tiempos que corren, cada vez se ven más canitas al aire.

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