NARCISO

ARANTZA FURUNDARENA

Menos mal que ganaron el partido por goleada, porque si no el chiste ahora sería que los únicos puntos que han anotado últimamente los merengues son los que le han dado a Cristiano en la ceja. El pobre Ronaldo abandonó el terreno de juego hecho un 'Ecce homo'. Eso sí, más guapo que el de Borja. El delantero no pudo resistir mirarse la cara en el móvil (como si fuera a hacerse un 'selfie') para comprobar el aspecto de la herida. Esto lo hace otro jugador (Messi, por ejemplo) y no tiene tanta trascendencia. Pero es que aquí estamos hablando de un hombre que no es metrosexual, es kilometrosexual (y creo que me quedo corta). Ronaldo es un Narciso 2.0, perdidamente enamorado de su propio reflejo. Y la pantalla del móvil es el estanque en el que ahoga su ensimismamiento. No es el único. Hoy día el teléfono móvil refleja mejor nuestro narcisismo que un espejo. Así que sin haber llegado a hacerse un 'selfie' (que sepamos), esa imagen de Cristiano escrutando con atención su rostro ensangrentado más que retratarlo lo radiografía.

'Espejito, espejito... ¿Sigo siendo ese hombre rico, guapo y excelente jugador al que todo el mundo envidia?', parece estar preguntando Cristiano al 'smartphone' de su médico mientras se contempla la aparatosa herida... Y es de esperar que, en su interior, el futbolista escuchara un rotundo e hipohuracanado '¡¡¡¡Siiiiiiu!!!!' de los suyos. Lo cual debió de dejarle mucho más tranquilo... Hoy cualquier profe que quiera enseñar a sus alumnos el sentido de los pronombres personales no tiene más que animarles a explorar a fondo el Instagram de Cristiano. Ahí está el 'Yo, mí, me, conmigo' ejemplificado con mayor claridad que en cualquier libro de texto.

«Cristiano Ronaldo se lesiona de gravedad. Sufre corte de un milímetro en ceja izquierda y será baja en Instagram durante las próximas cuatro semanas», se cachondeaba en un 'meme' un tal Ronald. Otro preguntaba si los puntos convalidan para la Liga... Y uno más elaborado parafraseaba a Mónica Naranjo, que desde la pantalla del móvil le advertía al delantero: «¡...Y no lloré, Cristiano, y no lloré!». Ronaldo tampoco lloró. Estaba demasiado ocupado buscando en ese móvil... Primero su propia imagen. Y luego, el teléfono del doctor Chams.

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