Monarca a estribor

Don Felipe, durante el entrenamiento en Palma. / M. MUIÑA

Don Felipe inaugura hoy la 36 Copa del Rey Mapfre de Velaen una Mallorca donde no cabe un alfiler. Pierre Casiraghi repite en el torneo

ARANTZA FURUNDARENA

Tal vez los turistas sean peligrosos invasores que buscan el exterminio y el Mediterráneo, un animal gravemente herido que implora nuestra clemencia... Tal vez estemos ya con el agua al cuello. Pero aquí, como en el Titanic, la orquesta sigue atacando deliciosas melodías. Hablo de Mallorca. A la isla están a punto de reventarle las costuras. Los mallorquines, según una encuesta que ayer publicaba la prensa local, creen que este año su isla está saturada. Pero si Mallorca muere de éxito, esta es sin duda una muerte dulce.

Aquí ahora mismo se juega al polo, se navega, se chapotea en el agua, se toma el sol o simplemente se come un helado como si no hubiera un mañana. Mientras el Rey Felipe zarpaba el sábado en la lancha Somni, junto a su madre y sobrinos, rumbo a Cabrera, en Son Coll, la espectacular finca de los multimillonarios alemanes Christian y Ninon Völkers, que gestionan una de las inmobiliarias más lujosas del mundo, se celebraba la novena edición de su torneo de polo benéfico, con fondos destinados a escuelas y orfanatos de Togo. Y a esa hora, Sara Baras, con su espectáculo 'Voces', ponía en pie hasta por tres veces a las más de 1.500 personas que llenaban el Auditorium de Palma. Y esto no ha hecho más que empezar.

Hoy da comienzo en el Real Club Náutico de Palma la 36 Copa del Rey Mapfre de Vela, con record de participantes: 140. Entre ellos, Pierre Casiraghi, que repite con su catamarán volador. Don Felipe también participó ayer en los entrenamientos y se espera que navegue todos los días al timón del Aifos, el velero de la Armada. Nada que ver con el verano 'sin gobierno' del año pasado, que mantuvo al Monarca pegado a la mesa de su despacho. Lo que sí se ha repetido (y se está convirtiendo en un clásico) es el misterio que rodea la llegada a la isla de doña Letizia y sus hijas, con rumores de ida y vuelta y apuestas mutuas...

Un hecho parece indiscutible: la Familia Real posará en la tarde de hoy, lunes, en los jardines de Marivent, abiertos por primera vez al público este pasado mayo y cerrados de nuevo desde el 15 de julio hasta finales de septiembre para garantizar la privacidad de sus regios ocupantes. Bien es verdad que los Reyes y sus hijas no suelen permanecer allí más de una semana o a lo sumo diez días, pero la Reina emérita sí suele prolongar su estancia. Este año además ('rumore, rumore') se especula con la posibilidad de que Felipe y Letizia, que dejarán la isla hacia el día ocho, regresen de nuevo en la segunda quincena de agosto. Otro rumor es que hoy, haciendo un guiño a la ciudadanía, podrían posar en la parte pública de los jardines, junto a las estatuas de Miró.

Cómo será de enorme la finca Son Coll que a sus propietarios les ha cabido un campo de polo y todavía les ha sobrado jardín para organizar fiestas multitudinarias. En la del sábado hubo más de 700 invitados, entre aristocracia alemana, empresarios y 'celebridades' como Simoneta Gómez Acebo y la estilista María León.

Sara Baras, que ha pasado unos días alojada con su marido y 'el peque' en el hotel Valparaíso (casi coincide allí con Eva Longoria), calificó la isla de «tierra bendita» al recordar el flechazo que experimentó Paco de Lucía, quien llegó a declarar: «En Mallorca he encontrado la felicidad». El último en caer bajo este embrujo ha sido Cristiano Ronaldo. Llegó para un par de días y se sintió tan a gusto que decidió quedarse otros tres más. Una noche cenó en un sencillo bar de tapas del concurridísimo paseo marítimo de Palma. Y tan imposible parecía encontrárselo allí que nadie lo reconoció.

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