Decálogo para no desentonar en el ambiente 'fashion'

Decálogo para no desentonar en el ambiente 'fashion'

L. GÓMEZ

Corre uno el riesgo de perderse entre la marabunta de gente que frecuenta la 080 Barcelona Fashion, una pasarela de gente moderna (o que lo intenta) y rebosante de jóvenes aspirantes a modelos y diseñadores de éxito.

Sin el móvil no eres nadie

Nadie sale ya de casa sin él. Pero casi nadie lo utiliza para llamar a otros. El móvil tiene un fin casi único: es el pasaporte al 'selfie'. Es la mano que mece este negocio. Todo es instantáneo.

Mejor a medias

Si el 'selfie' es una de las pruebas más palpables de egocentrismo, la pasarela impulsada por la Generalitat ha corregido esta tendencia. Rara vez sale uno solo en la foto. Siempre hay sitio para dos personas, como mínimo.

Poner morritos

Casi todo el mundo juega a emular a las 'bloggers' e 'influencers' con más seguidores en Instagram. Así que se suceden los posados poniendo morritos.

Molar con gafas de sol

Barcelona siempre es un lujo, incluso en enero. Raro que no salga el sol, por muy mal que pinte. Por eso las gafas de sol son imprescindibles. Aunque ya pueden caer chuzos que la gente no se las quita. Tienen su razón de ser: todos somos más interesantes con ellas puestas.

Pantalones rotos

Los vaqueros agujereados forman parte del pleistoceno. Se impone el roto absoluto. Jamás los jeans exigieron tan poca tela.

Sin complejos

La vanguardia tiene su 'cara B' y a veces ir de normal es lo más rompedor. Por imposible que parezca, siempre encontrarás a alguien más original que tú. Muchas veces la gente más corriente es la que llama la atención

Pegado a un japonés

Nada de miedo escénico. Frente a tanta gente guapa, no hay como infiltrarse entre japoneses. Siguen siendo los más originales. Llevan el diseño en su ADN.

Desfiles tras el desfile

Los desfiles oficiales tienen marcada la hora de inicio. Pero el 'verdadero' desfile se sucede en el exterior del Recinte Modernista de Sant Pau con los jóvenes posando en el exterior.

Con plataformas

Ya sea por ir con la cabeza bien erguida, Barcelona vive un mal de altura con tanta plataforma.

Todo por una acreditación

Ser periodista es la envidia de muchos. Sin acreditación no eres nadie cuando se abren las puertas. Lo saben muchos jóvenes, que se quedan con las ganas de acceder a los desfiles.

El otro desfile. El exterior del Recinte Modernista de Sant Pau se convierte tras los desfiles en una pasarela de gente anónima.

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