MARÍA DOLORES

ARANTZA FURUNDARENA

Se nos ha ido la inmensa María Dolores Pradera, una cantante capaz de proporcionarnos con su voz más felicidad que la lujuria y la gula juntas (que ya es decir). Se nos ha quedado callada casi al mismo tiempo en que otra María Dolores (de Cospedal) desafinaba ante la comisión de investigación del Congreso sobre la caja B de su partido, el PP. María Dolores Pradera dominaba el arte de ponerle el acento justo a cada palabra. A cada sílaba. Cospedal empezó muy resuelta, en plan 'Déjame que te cuente limeña' pero luego, con su 'No, no, no, no', sonó más a Amy Winehouse cuando se cerraba en banda a una rehabilitación. María Dolores (de Cospedal) tiene además la voz pelín descarada, así como de chotis, un poco en la línea de Esperanza Aguirre. Pero si al referirse a Mariano Rajoy hubiera entonado un acaramelado 'Vamos amarraditos los dos', los miembros de la comisión se habrían puesto de pie y le habrían hecho los coros, conscientes de estar asistiendo al momento más auténtico, conmovedor y creíble de toda su comparecencia.

Fina estampa... Nadie le puede negar fina estampa a Cospedal. Sin llegar a la exquisita elegancia de su tocaya Pradera, presencia escénica no le falta. Pero cantar, lo que se dice cantar, no es lo suyo. Al menos en el sentido de confesar, de soltarlo todo. Cerrada en banda, la declaración de Cospedal parecía una versión del célebre tema de Sabina 'Lo niego todo'... 'Aquellos polvos y estos lodos. Lo niego todo. Incluso la verdad. Si me cuentas mi vida (y la de mi marido, o la del tesorero de mi partido), yo... lo niego todo'. Y ya metida en harinas sabinianas (de Joaquín, no de Arana), esta María Dolores, con la frente muy alta y la lengua muy larga, proclamó que «Las falsedades tienen las piernas muy cortas». Afirmación que ahora permanecerá en las redes mucho más de 17 días y 500 noches.

No creo que la comparecencia del martes figure entre los grandes éxitos de María Dolores (de Cospedal). Ni su cara A ni su caja B. Las innumerables críticas recibidas la sitúan más bien en la línea del 'Fallaste corazón', que tan maravillosamente entonaba la otra María Dolores. O, ya que la cosa va de apropiación indebida, del 'Devuélveme el rosario de mi madre y quédate con todo lo demás'.

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