MARCIANA

ARANTZA FURUNDARENA

Diario de la extraterrestre que este año protagoniza el anuncio de la lotería de Navidad: «Es lunes y acabo de teletransportarme a un país de la Tierra llamado España... Me he corporeizado en mitad de una urbe muy bonita. Brilla el sol. El mar es azul. Y yo soy rubia (natural, no como la Marta Sánchez de Gurb). Mi misión es mezclarme con los terrícolas, conocer sus costumbres y, de paso, llevarme unos cuantos décimos de lotería para mi remoto planeta... A ver si nos toca el Gordo y completamos el presupuesto necesario para invadir la Tierra.

Mi primera impresión es que aquí la gente no es feliz. La noto tensa, desorientada. De algunos balcones cuelgan banderas... Un momento. Hay tres distintas. Indago y cada uno me contesta que la suya es la correcta. Pregunto si este país es España. Unos me dicen que sí. Otros que no. Alguno incluso me remite a otro país llamado Bélgica, donde dicen que un señor de gafas y flequillo, tan extraterrestre como yo, tal vez me lo pueda aclarar... Me da pereza volver a entrar en modo teletransportación, así que decido dirigirme a la máxima autoridad de la ciudad para salir de dudas. ¿Esto es España?, le pregunto a la alcaldesa. «Depende», me dice. «¿De qué depende?», le insisto. «De según cómo se mire todo depende», responde enigmática.

Más confusa aún, regreso a la calle. Sigo averiguando a modo de encuesta. Me sale la mitad que sí y la otra mitad que no. Pruebo a cambiar de tema y les pregunto por la lotería del día 22. «Aquí va a ser el 21», aseguran. «No, no, que yo les estoy hablando del Gordo...». Y que sí, que ellos también. Pero tampoco en esto se ponen de acuerdo. Unos al gordo lo llaman Iceta. Para otros es un tal Junqueras. Me compro un móvil liberado en una tienda de paquistaníes y consulto el GPS. Acabáramos. Esto no es España, es Espanya. Y yo no he aterrizado en Madrid sino en Barcelona. Busco alguna sucursal de Doña Manolita y encuentro una Manolita a secas. El lotero me cuenta que el Gordo suele caer cada año en regiones castigadas y que esta Navidad cae fijo en Cataluña. Luego me vende un décimo acabado en 155 mientras amaga una suerte de pareado que rima con cinco... Definitivamente, están locos estos terrícolas».

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