«Marché antes de la crisis y ahora ella me impide volver»

Javier, en Wellington, entre figuras de 'El Hobbit'. :: j. c.
Javier, en Wellington, entre figuras de 'El Hobbit'. :: j. c.

Llevar «una vida muy tranquila» en las antípodas, disfrutar allí de lugares únicos para practicar surf y windsurf, deleitarse periódicamente con los All Blacks y el mejor rugby del mundo -otra de sus aficiones- y, sobre todo, haberse casado hace unas pocas semanas con Georgina, una joven inglesa, no le impiden a Javier Crespo, gaditano de San Fernando, sentir «mucha pena» por no encontrar en este momento vías de regreso a España. «Me fui antes de que se iniciara la crisis económica, pero ahora esa crisis me impide volver». Javier acaba de cumplir 33 años, pero es todo un veterano en esto de vivir fuera de casa. Se trasladó en 2004 a Edimburgo, donde permaneció hasta 2007. Luego pasó una temporada en Estados Unidos, «viajando y haciendo trabajillos en negro», antes de regresar a Escocia, donde ejerció «de recepcionista y de azafato de tren».

Hace cinco años recaló en Nueva Zelanda. Intentó hacerlo en Australia -«que siempre me había llamado»-, pero no obtuvo el visado necesario. Vive en alquiler, con Georgina, «en una casita a tres kilómetros del centro financiero de Wellington, donde «el precio de la vivienda se ha disparado». Allí se gana la vida como mánager en un local de ocio que dispone de restaurante, sala de conciertos y night club. La capital de Nueva Zelanda, de unos 200.000 habitantes, es una ciudad «tranquila, sin bullicio y algo más cara que las españolas». «Los 'kiwis' son muy abiertos y generosos, muy deportistas y les encanta socializarse en los pubs, tomando unas cervezas; aquí hacen algunas artesanales muy buenas», relata Javier. «Por pegas, diría que el viento y que a veces tenemos terremotos». Su círculo de amistades es primordialmente local y británico, a pesar de ser el administrador del grupo de Facebook 'Españoles en Nueva Zelanda'.

Todo se encuentra razonablemente en orden en la vida de Javier, pero,... claro, la tierra, la familia... «Me he perdido la niñez y adolescencia de mi hermana pequeña y mis otros hermanos empiezan a tener hijos. Me encantaría volver, pero tengo asumido que en España no se valora la experiencia como aquí. He enviado multitud de currículos para nada». Así que él y Georgina tantean también la opción del Reino Unido. «Vamos a ver antes cómo queda el asunto del 'Brexit'».

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