«En lugar de empezar la universidad, salí a ver mundo»

Judit, en un mercadillo de segunda mano en el que participó. :: j. p./
Judit, en un mercadillo de segunda mano en el que participó. :: j. p.

Cuando terminé el bachillerato me mudé a Dublín para mejorar mi inglés. Muchos pensaron que me había vuelto loca porque, en vez de empezar la universidad, preferí salir a ver mundo y conocer gente». Judit Puig Soldado, catalana nacida en Guissona (Lleida) hace 26 años, es tajante. A ella no la ha expatriado ninguna crisis económica ni nada que se le asemeje. Lo ha hecho su exclusiva voluntad. Al volver de Irlanda, donde trabajó seis meses de niñera, realizó en Barcelona el curso de tripulación de cabina de pasajeros. En 2012 fue contratada por «una aerolínea española», en la que permaneció dos años compaginándolo con estudios de Relaciones Públicas y cinco horas semanales de alemán.

Activa e inquieta, llegó el momento en que decidió dar otro «giro radical» a su vida y «buscar suerte en Hamburgo», donde reside desde hace casi tres años. «Podía haber seguido trabajando en Barcelona como auxiliar de vuelo, pero preferí salir a aprender y conocer. Siempre me ha encantado descubrir nuevas culturas y viajar». Durante los primeros doce meses en la ciudad alemana cuidó tres niños -«para adaptarme a la ciudad y mejorar el idioma»- y, tras varias vueltas, trabaja de nuevo como azafata, ahora «en una aerolínea inglesa». Y como Judit es de las que piensa que «la mejor forma de adaptarse a un país es conviviendo con su gente», comparte un ático de 60 metros «con un chico y una chica alemanes, sin comedor ni televisión».

Confiesa que al llegar a Hamburgo creyó que no permanecería allí mucho tiempo, pero ahora está más que a gusto. «Es una ciudad muy verde que suele ser una grata sorpresa y no sientes que sea tan grande a pesar de tener 1,7 millones de habitantes». Y también ensalza el agua del río Elba, sus lagos y canales, «el ambiente en las calles, los eventos culturales, los conciertos en los parques, el amor al deporte y la naturaleza, la buena calidad de vida» y... «la mentalidad de las empresas». «Aquí les interesa que el trabajador esté a gusto y tenga facilidades para conciliar vida profesional y personal», detalla. Así que no parece que nuestra amiga esté proyectando la vuelta a casa, ¿verdad? «Disfruto enormemente de mis rutas en bicicleta por la naturaleza y de ver que todo funciona muy bien. Te acostumbras a viajar para ver a los tuyos y a tirar de Skype».

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