Lucía pierde las alas

Lucía pierde las alas

La matriarca de los Bosé se enfrenta a dos años de prisión por vender un dibujo que su amigo Picasso regaló a la 'nanny' de sus hijos, ya fallecida

I. OCHOA DE OLANO

Diez años después de verse obligada a cerrar su querido museo de los ángeles en la localidad segoviana de Turégano, la matriarca azul de los Bosé parece quedarse sin alas. La Fiscalía de Madrid solicita dos años de prisión para la carismática actriz italiana por un supuesto delito de apropiación indebida al vender en una subasta un dibujo de Pablo Picasso, por un valor de 198.607 euros, que pertenecía a la 'nanny' de sus tres hijos y que falleció hace años.

Hasta 2008, cuando la puso en manos de Christie's, Lucía Bosé atesoró una valiosa y variada colección picassiana, fruto de la estrecha relación que mantuvieron la intérprete y el genial pintor, que sentía adoración por su belleza, su espontaneidad y su alegría. Se conocieron en Italia, en casa de Luchino Visconti, quien años atrás había descubierto el cinematográfico rostro de la italiana en una pastelería de Milán, donde vendía marron glacé siendo solo una adolescente. Varias películas después, cuando Lucía, ya una reconocida intérprete, residía en España y estaba casada con Luis Miguel Dominguín, volverían a coincidir. Esta vez, en los cosos taurinos del sur de Francia, adonde el artista, un apasionado del mundo del toro, acudía para ver manejar el capote a su marido.

La estrecha amistad que se fraguó entre la pareja y sus tres hijos y el pintor malagueño hizo que compartieran muchas vacaciones juntos en España y en Francia. Y, también, muchos momentos íntimos, como el bautizo de Paola, la menor del clan. Picasso mostró su admiración a la familia Bosé-Dominguín en decenas de ocasiones con cerámicas, grabados 'collages' y dibujos informales, plagados de cariñosas dedicatorias, que la intérprete de 'Muerte de un ciclista' decidió llevar a subasta para, según dijo en su día, volcar los beneficios en su museo seráfico.

Reparación a las herederas

Aquellas muestras de afecto que llevaban la firma del maestro cubista también alcanzaron a Remedios, la empleada doméstica que cuidó de los hijos del matador y de la actriz, y que trabajó para ellos durante cincuenta años. Hasta su muerte, en 1999, en la casa de la Bosé. Para ella pintó una mujer con muchas piernas, que tituló 'La Chumbera', el apodo que tenía la 'nanny'.

Según el ministerio público, la acusada no entregó a las herederas de Remedios, sus sobrinas, el dinero que obtuvo de la subasta de ese dibujo. Reclama por ello una indemnización para ellas por este importe, casi 200.000 euros, en concepto de responsabilidad civil. Formulada la petición de la Fiscalía, solo queda esperar a que se fije la fecha de la vista oral, en la que Lucía Bosé, que el próximo 28 de enero cumplirá 87 años, será juzgada por presunta apropiación indebida.

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