La loba de Turquía

El día de la presentación de su nuevo partido dejó claro que no tiene otra meta que la presidencia del Gobierno. :: afp
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El día de la presentación de su nuevo partido dejó claro que no tiene otra meta que la presidencia del Gobierno. :: afp

La líder de la derecha rebelde otomana amenaza con hacer temblar el poder de Erdogan. «El Estado está corroído», denuncia Meral Aksener

IRMA CUESTA

Hace solo unos días, durante la presentación de su nuevo partido, un nutrido grupo de seguidores le gritó enfervorizado: «¡Primer ministro!, ¡primer ministro!...». Ni siquiera en ese momento la exministra de Interior de Turquía permitió que el personal se llevara a engaño. «Seré presidente», respondió la mujer que amenaza con acabar con la era Erdogan.

Meral Aksener, a la que han apodado 'Asena', el nombre de una loba gris a la que los turcos consideran una suerte de madre mitológica responsable de haber multiplicado y fortalecido su pueblo, parece dispuesta a poner fin a los quince años de monopolio político del Partido Justicia y Desarrollo (AKP). «Turquía y su gente están cansadas, el Estado está agotado y el orden público se está desmoronando», dijo 'la Loba' ante cientos de partidarios entusiastas en el acto fundacional del partido.

Quienes conocen a esta mujer de 61 años, descendiente de inmigrantes griegos y doctora en Historia que vino al mundo en Izmit, un importante centro industrial de Anatolia, aseguran que no rehuye las peleas. Cuando las fuerzas armadas del país protagonizaron el 28 de febrero de 1997 el que se bautizaría como 'golpe posmoderno', ella se mostró abiertamente en contra, hasta el punto de que un general la amenazó con empalarla delante del Ministerio. En 2013, cuando se inició el juicio contra los responsables y la llamaron a testificar, la flamante líder de IYI (que puede traducirse como bueno, pleno o saludable) quitó importancia a lo ocurrido: «Hice lo que se suponía que debía hacer».

Después de aquello -y de haber instado a votar 'no' en el referéndum celebrado en abril para dejar en manos de Erdogan un poder casi absoluto- es fácil imaginarla plantando cara a un hombre tan querido por buena parte de sus compatriotas como cuestionado fuera de sus fronteras.

Hace unos meses, durante una entrevista concedida a la revista 'Time', el periodista le preguntó por qué su presencia molesta tanto a Erdogan. La líder de IYI contestó: «Le arruino su zona de confort. Sabe que soy un verdadero competidor».

La realidad es que todos los analistas coinciden en que hay que tener mucho valor para enfrentarse al actual presidente turco. En los quince años que como primer ministro o presidente ha estado al frente del Gobierno, Papá Tayyip (así le llaman sus seguidores) se ha quitado de enmedio a casi toda la oposición, encarcelando a legisladores y censurando a las principales empresas de información, mientras ganaba unas elecciones tras otras envuelto en una capa populista-conservadora.

La represión se aceleró después del fallido y sangriento golpe de Estado del 15 de julio de 2016. Desde aquella fecha, más de 50.000 personas han sido detenidas, incluidos periodistas, estudiantes y funcionarios. Y la represión se ha intensificado últimamente. En julio, la Policía arrestó a diez activistas de derechos humanos, incluido el director en Turquía de Amnistía Internacional por cargos de terrorismo.

¿Dónde radica la fuerza de Aksener? Los analistas apuntan a que la clave está en que su 'marca' proviene de un grupo similar de votantes: proempresarial, religioso y nacionalista. De hecho, ella se presenta sin complejos como conservadora, hasta el punto de que muchos en Europa la han comparado con la francesa Marine Le Pen.

Ilke Toygür, politóloga turca e investigadora del Real Instituto Elcano, destaca dos grandes bazas de Aksener. Por un lado, llevar tanto tiempo dentro del sistema que conoce a la perfección sus debilidades; por otro, su capacidad para tratar de convencer a la mayoría nacionalista del país de que ha llegado el momento de la renovación. «Esas serían las grandes ventajas. ¿Problemas? Que son dos partidos luchando por el voto de la misma gente. Dos partidos compartiendo el mismo espacio político».

Para la investigadora, Aksener podría encontrar cierta ventaja en el hecho de que los nacionalistas llevan tiempo apoyando al Gobierno de Erdogan y muchos votantes están indignados con su partido. «Hay una buena parte de los votantes de derechas que aspiran a algo que vaya más allá del nacionalismo clásico, que espera elementos nuevos. Es un hecho que los resultados de las encuestas son buenos para ella. Pero no hay que olvidar que, en cualquier caso, le esperan meses difíciles hasta las elecciones de 2019. No basta con ser candidata. La prueba está en lo que le ha costado armar y presentar su partido», afirma Toygür. Lo que nadie duda, añade, es que 'Asena' es una mujer fuerte y decidida, a la que no va a ser fácil desanimar.

Los hechos demuestran que nada lo ha hecho hasta ahora. Y eso que ha pasado mucho tiempo desde que, siendo una jovencita, Izmit decidió seguir los pasos de la primera alcaldesa de Turquía, Layla Atakan. Ni su doctorado en Historia ni la presidencia del Departamento de Universidades en 1994 la han alejado de su meta. La prueba de que no tiene otros planes es que ni siquiera se ha sacado el pasaporte.

. Poco después de acabar la carrera de Historia, Aksener decidió entregarse a la política. En 1996, como miembro del Partido del Camino Verdadero, se convirtió en la primera mujer ministra del Interior de la historia de Turquía.

. 'La Loba' rechaza toda comparación entre su estilo y el racismo de la extrema derecha europea. «No hacemos política basada en la raza o la etnia», dice.

. Aksener representa a la moderna mujer turca ultranacionalista: los viernes difunde rezos a través de las redes, pero no viste el velo musulmán.

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