HISTORIALos más altos y guapos, a la cabeza del desfile

Cuando las tropas españolas del Gran Capitán recorrían los caminos de Italia en los primeros años del siglo XVI, algunos soldados eran enviados por delante para despejar los caminos al paso de hombres y carros. Escogidos entre los más corpulentos de la fuerza expedicionaria, les llamaron gastadores porque con sus palas y serruchos eliminaban los obstáculos, dejando expedito el avance del ejército. Con el tiempo, por su aspecto bizarro se les fue situando en cabeza de desfiles y comitivas, donde su apostura arrancaba tantos suspiros entre mozas y casadas como su paso marcial o el brillo de sus correajes. En los siglos XVIII y XIX los coroneles presumían como madres de la galanura de sus gastadores y llegaban a 'fichar' a jóvenes centroeuropeos y nórdicos para marcar el paso a la cabeza de sus tropas, para envidia de otros regimientos. Aún hoy, cada batallón cuenta con su escuadra de gastadores, compuesta por un cabo y seis soldados. Se les distingue por el pico y la pala que campean como emblema en el antebrazo... y por su altura, por supuesto.

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