Un bar expulsa a siete curas pensando que eran una despedida de soltero

Un bar expulsa a siete curas pensando que eran una despedida de soltero

"No es algo de todos los días que un grupo de curas beban en tu bar", explicaba el dueño

LA RIOJA

¡Oh, Dios mío! Eso debieron pensar este grupo de seminaristas que fueron a tomarse unas cañas a un bar en la localidad de Cardiff, en Gales (Reino Unido). El cartel de 'reservado el derecho de admisión' se sigue tan a rajatabla en algunos sitios que no hay espacio ni para la ubicuidad. Verán. Siete jóvenes seminaristas entraron a un bar para celebrar la ordenación de unos de ellos.

El camarero, al verles, les indicó el camino de salida del pub City Arms. No hizo falta hacer muchas averiguaciones. Siete curas, vestidos de curas, porque para eso eran curas, entraban en un local. Pero claro, el dueño, los echó del local como Jesucristo echó a los mercaderes del templo porque pesnsó que eran una panda de amigotes dispuestos a celebrar una despedida de soltero, según publica la edición digital de '20 minutos'.

Hartos deben andar en Cardif con el asunto, como tan hartos andan por estos pagos algunos locales de la Calle Laurel con el mismo asunto. Quizá se haga un hermanamiento entre el City Arms y el Soldado de Tudelilla, o no, pero vamos, que con las mismas, los mandan para casa.

¡Que no, que no, que somos curas auténticos! debieron decir los sacerdotes y según explica el padre Michael Doyle pertrechado bajo su sotana y alzacuellos.

Claro que al final, casi milagrosamente, apareció tras la barra el gerente del City Arms, un tal Matt Morgan, quien elevando una ceja les dijo: "El traje es de verdad, ¿no?". La organización del local pidió disculpas al grupo y se quedaron toda la tarde hablando con los parroquianos del local. "No es algo de todos los días que un grupo de curas beban en tu bar, serán bienvenidos siempre que quieran volver", añadio el bueno de Morgan que no dudó en servir gentilmente unas pintas a los curas.

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