Enrique de Dinamarca pasará «sus últimos días» en palacio

El príncipe Enrique de Dinamarca, esposo de la reina Margarita, fue trasladado ayer desde el centro médico donde permanecía ingresado al castillo de Fredensborg, su segunda residencia oficial, a unos 45 kilómetros al norte de la capital, para pasar sus «últimos días», informó la casa real danesa en un breve comunicado. La decisión obedece al deseo del propio príncipe, de 83 años, que ingresó a finales de enero en el Hospital del Reino de Copenhague para ser examinado de un tumor en el pulmón izquierdo, que resultó ser benigno, y recibir tratamiento contra una infección.

Sin embargo, su estado de salud empeoró «de forma grave» el pasado viernes, hasta el punto de que Federico, el príncipe heredero, tuvo que suspender su estancia en Corea del Sur, donde asistía a los Juegos Olímpicos de Invierno, para regresar inmediatamente a Dinamarca. Durante los últimos días, tanto la reina como sus hijos y nietos han realizado visitas diarias al hospital, adonde también se han desplazado desde Francia, país de origen de Enrique, varios de sus hermanos.

A finales de septiembre trascendió que Enrique padecía demencia senil, un diagnóstico que se hizo público después de originar una polémica por los ataques a su esposa en medios daneses. El príncipe llegó a declarar que no quería ser enterrado junto a Margarita, rompiendo con la tradición de que los restos de los monarcas y sus cónyuges descansen en la catedral de Roskilde, porque se había ignorado su deseo de ser rey consorte, una vieja reivindicación. En una entrevista posterior, señaló que la reina le tomaba «por tonto» y que no le respetaba, limitando su papel al de simple florero.

La casa real no reaccionó oficialmente, aunque el príncipe Federico admitió en público sentirse «muy triste» por la conducta de su padre, un noble francés que conoció a Margarita cuando era diplomático en Londres y se casó con ella en 1967.

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