Embarazadas con poca vitamina D

Las embarazadas están incluidas en los grupos de riesgo a los que se recomienda vacunarse frente a la gripe. :: r. c./
Las embarazadas están incluidas en los grupos de riesgo a los que se recomienda vacunarse frente a la gripe. :: r. c.

En España hay muchas horas de sol pero la mitad de la población presenta hipovitaminosis.En las gestantes es más grave porque perjudica al feto

Una de las hipótesis que barajan quienes encuentran una asociación entre el mes de nacimiento y la posibilidad de padecer ciertas enfemedades apunta que una insuficiente exposición al sol de las mujeres embarazadas tendría efectos en el feto. Eso podría explicar que los niños nacidos en primavera -para quienes la segunda mitad de la gestación transcurrió en otoño e invierno- tengan, según algunas investigaciones, más posibilidades de sufrir dolencias crónicas en el futuro.

Gracias a las radiaciones ultravioleta que inciden en la piel, el organismo transforma las provitaminas de la dieta en vitamina D, necesaria para la absorción intestinal de calcio y fósforo. Es fundamental en la formación y mantenimiento de los huesos -por eso la necesitan sobre todo las embarazadas, los niños y las personas mayores, con más riesgo de osteoporosis- y parece tener efectos protectores frente a patologías cardiovasculares, la hipertensión arterial y algunos tipos de cáncer.

Una dieta inadecuada -pobre en pescado azul, lácteos, hígado o huevos-, cambios en nuestro estilo de vida -pasamos muchas horas bajo techo- y un temor excesivo al cáncer de piel parecen influir en el hecho de que buena parte de la población tenga niveles insuficiente de vitamina D. «Como epidemióloga, me choca que en España, con tantos días de sol al año, tengamos unos niveles tan bajos -admite la doctora Eva Morales, del Instituto Murciano de Investigaciones Biosanitarias-. En los países del norte, no, pero en nuestra área la vitamina D es gratis: basta tomar el sol sin crema protectora entre 10 y 15 minutos al día». Se considera que los índices normales son 30 nanogramos por mililitro de sangre.

Los investigadores del proyecto Infancia y Medio Ambiente (INMA), una red en la que participan instituciones científicas del País Vasco, Asturias, Valencia, Cataluña y Andalucía, concluyeron que el déficit de vitamina D de las gestantes tenía un efecto negativo en el neurodesarrollo de los bebés. ¿Podría tener también otras consecuencias? Ya se ha demostrado que una adecuada exposición solar de la madre previene infecciones respiratorias en el futuro bebé y se apunta -aunque aún no hay datos concluyentes- que podría prevenir el asma y las alergias.

Hay controversia en torno a si las embarazadas deberían tomar suplementos de vitamina D para corregir ese déficit. Morales cree que en nuestra latitud, bastante soleada, no tiene mucho sentido. Tampoco está claro en qué momento del embarazo se producen estos efectos negativos. Por ejemplo, el cerebro de los bebés empieza a formarse a los 18 días de la concepción y se desarrolla a lo largo de los nueve meses siguientes, mientras que los huesos se constituyen a partir del segundo trimestre de la gestación. Los fetos dependen de la vitamina D de su madre hasta el nacimiento y, a partir de entonces, empiezan a obtenerla del sol y la alimentación.

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