Demolido por el arte

La vieja fábrica de medidores de agua, que se rebautizó como 5Pointz tras ser conquistada por los grafiteros, se demolió en 2014. :: r. c./
La vieja fábrica de medidores de agua, que se rebautizó como 5Pointz tras ser conquistada por los grafiteros, se demolió en 2014. :: r. c.

El dueño de un edificio de Nueva York considerado una meca del grafiti deberá indemnizar a los artistas tras derribarlo para hacer apartamentos

I. OCHOA DE OLANO

Un juez federal de Nueva York acaba de fallar a favor de 21 artistas del aerosol que demandaron al titular de una antigua fábrica por derribarla y acabar en ese proceso de demolición con sus obras, que decoraban las fachadas. La histórica sentencia fija en nada menos que 5,4 millones de euros la indemnización con la que el propietario deberá resarcir a los artistas.

El desaparecido inmueble, localizado en Long Island City, en el distrito de Queens, estaba considerado como una de las mecas del grafiti. Inaugurado en 1892, albergó en sus inicios la compañía Neptune Meter, que fabricaba medidores de agua. A comienzos de la década de los setenta, ya sin actividad alguna, el promotor inmobiliario Jerry Wolkoff la adquirió y durante décadas la alquiló a precios módicos a decenas de artistas, que ubicaron allí sus estudios. En esos años, los grafiteros conquistaron sus fachadas hasta convertirlas en un colosal mural que se hizo famoso en todo el mundo y que los propios neoyorquinos podían disfrutar a diario desde las vías elevadas del tren subterráneo. La vieja fábrica se rebautizó como 5Pointz y ese nombre se asoció enseguida con una de las catedrales del arte callejero. Miles de turistas se fotografiaron allí.

Hace apenas cinco años, en 2013, se empezó a reescribir su final. El propietario decidió que había llegado el momento de sacar jugo a su inversión, que echaría abajo el pabellón para construir en su lugar un elegante complejo de apartamentos de lujo. Pese a las protestas que suscitó su proyecto entre los artistas-incluso Banksy, el misterioso y cotizado autor callejero británico, hizo una petición para salvar 5Pointz-, un año después lo llevaba a cabo y reducía a escombros el inmueble con su piel de colores.

Lejos de quedarse con los brazos cruzados, los artistas se unieron para denunciar a Wolkoff y emprender el pasado mes de noviembre una batalla judicial que acaba de culminar ahora con un fallo histórico. Durante el proceso, los abogados de la defensa proyectaron fotos de algunas de las obras arruinadas, entre ellas una pieza de la reconocida artista de grafiti Lady Pink, y contaron, asimismo, con el testimonio del experto en arte Daniel Simmons, quien acreditó la «calidad» de muchos de los diseños destruidos, así como el valor de 5Pointz en la historia de esta expresión de cultura urbana. Con todo ello, y tras no apreciar remordimiento alguno en el dueño del edificio, el magistrado federal Frederic Block sentenciaba el lunes en su contra y a favor de los artistas.

Ley de protección

Para ello, se apoyó en una ley conocida como 'Visual Artists Rights Act', cuyo objetivo es proteger toda clase de arte público de «reconocido valor» que se encuentra en la propiedad de otra persona. En virtud de esa norma, el juez consideró que al menos 45 de los murales merecían protección, lo que le ha llevado a cuantificar los daños en 5,4 millones de euros.

En sentencias anteriores, otros magistrados ya habían utilizado esta ley para evitar, por ejemplo, que algunos diseñadores de ropa se apropiaran de ciertos grafitis. Sin embargo, esta es la primera vez que se aplica para dar la razón a los artistas frente a los propietarios de inmuebles. «Esta es una victoria no solo para los grafiteros involucrados en este caso, sino para todos los del país», destaca con satisfacción el letrado de los demandantes, Eric Baum.

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