Cuenca revive su último crimen

Laura del Hoyo y Marina Okarynska. Las dos amigas murieron estranguladas. :: r.c./
Laura del Hoyo y Marina Okarynska. Las dos amigas murieron estranguladas. :: r.c.

Laura habría cumplido hoy 28 años. A ella y a su amiga las estranguló Sergio Morate, que lleva dos en una celda de aislamiento. El jucio empieza mañana

JAVIER GUILLENEA

Sergio Morate empezó a hablar y no paró hasta contarlo todo. Lo confesó a uno de los policías españoles que el 6 de septiembre de 2015 lo trasladaban a un juzgado de Cuenca desde Madrid, la ciudad a la que había llegado tras ser extraditado de Rumanía. Dijo que había asesinado a su exnovia Marina Okarynska y su amiga Laura del Hoyo. Según su relato, estranguló a ambas y luego huyó lo más lejos posible tras intentar deshacerse de los cuerpos. Lo contó con detalles, dijo cómo apretó el cuello de Marina con una brida de plástico y mató con sus manos a la otra mujer. De todo habló, pero en cuanto se vio ante un juez dejó de hacerlo. No ha vuelto a abrir la boca.

Han pasado poco más de dos años. A la espera de ser juzgado, Sergio Morate ha permanecido todo este tiempo en la cárcel madrileña de Estremera. Desde que entró en prisión permanece en un régimen de aislamiento absoluto, el más duro para un preso, que le obliga a permanecer en su celda casi todo el día y solo puede salir a un pequeño patio interior donde no ve a nadie. Esa situación le ha dejado huellas físicas y psicológicas. «Está apocado, más retraído... tiene claros signos de decadencia», dice una persona que lo ha tratado y que exige anonimato. Además, ha recibido cartas con amenazas de muerte tanto para él como para su familia.

Morate siempre ha sostenido ante el juez su inocencia. Sus confesiones, realizadas de manera informal a un policía con el que había tomado confianza, carecen de valor jurídico, aunque mañana estarán presentes en la Audiencia provincial de Cuenca, donde el recluso, de 34 años, se enfrenta a una petición fiscal de 48 años de cárcel.

Ante el juez siempre ha callado, pero confesó a un policía lo que había hecho

Su destino está en manos de un jurado popular compuesto por siete hombres y dos mujeres que la próxima semana deberán permanecer al margen de todo cuanto no sea el desarrollo del juicio. No podrán hablar ni con los abogados ni con los más de cincuenta periodistas acreditados de más de treinta medios de todo el país dispuestos a desmenuzar los entresijos de un doble asesinato que el 6 de agosto de 2015 sacudió a una ciudad tan poco dada a sobresaltos como Cuenca, que en la memoria colectiva permanece ligada a la película de Pilar Miró 'El crimen de Cuenca', aunque en aquel caso real el asesinato resultó no serlo y los malos fueron guardias civiles.

Decisión fatal

Según lo que contó Morate, Marina Okarynska, de 26 años y origen ucraniano, había roto hacía meses su relación con Sergio y se había establecido en Rumanía, donde se casó. La mujer regresó a Cuenca a principios de agosto para recoger sus pertenencias de la casa de su exnovio, a quien había llamado por teléfono para avisarle de que acudiría acompañada por su amiga Laura del Hoyo. Cuando Marina le dijo que no iba a ir sola, él trató de disuadirla y le pidió que lo dejara para otro día, pero ella se negó. Esta decisión selló el destino de Laura, que justo hoy habría cumplido 28 años.

La tarde del 6 de agosto, Sergio Morate abrió la puerta de su casa a las dos mujeres y la cerró con llave. Lo que reveló al policía fue la historia de un doble asesinato que tardó cinco minutos en cometer y que, al parecer, había planeado, aunque solo en parte. Los dos exnovios entraron en una habitación para recoger ropa mientras la amiga se quedaba fuera sin saber que, mientras esperaba, Sergio rodeaba el cuello de Marina con una brida de plástico. No hizo falta más; una vez apretadas, las bridas son casi imposibles de soltar.

El ruido del cuerpo de su amiga al caer al suelo sobresaltó a Lucía, que entró en la habitación y vio lo que había ocurrido. Trató de escapar y se abalanzó hacia la puerta, pero estaba cerrada. No pudo hacer mucho más. Sergio la alcanzó, la golpeó en la cabeza, la arrojó al suelo y la estranguló con sus manos. «No quería matarla, pero no me quedó más remedio», contó al policía que le escuchaba.

Sergio Morate huyó a Rumanía, donde permaneció oculto hasta su captura, el 14 de agosto. En septiembre, la justicia rumana concedió la extradición del detenido. En la sala de vistas el presunto asesino se encontrará con la madre de Laura, María Chamón, que ha reclamado un «juicio rápido y justo». «Quiero que esta pesadilla acabe cuanto antes. Por parte de mi familia, Sergio Morate jamás tendrá el perdón. Se merece sufrir cada día y cada segundo de su vida» . En una entrevista en 'Las Noticias de Cuenca', la madre de Laura recuerda con dolor y emoción a su hija, habla de aquella fatal decisión de acompañar a su amiga Marina y dice que si Laura volviera a nacer, «estoy segurísima de que repetiría el acto de generosidad, de bondad y humanidad que tuvo». Hoy llevará al cementerio 28 claveles blancos.

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