CRÓNICAS DEL NO VERANO DESDE GUINEA ECUATORIAL CANDELARIA LÓPEZJuegos, bailes, deportes y misa

CRÓNICAS DEL NO VERANO DESDE GUINEA ECUATORIAL CANDELARIA LÓPEZJuegos, bailes, deportes y misa

Llego a Ebibeyin con un grupo de misioneros para ayudar en lo que se necesite. Nosotros sudamos todo el día y para ellos es como si fuera invierno

Nunca había estado antes en Guinea Ecuatorial. He venido aquí con otros 22 jóvenes españoles de Madrid, Sevilla, Segovia y Vigo que pertenecemos a Juventud Misionera, una iniciativa de un movimiento católico que se llama Regnum Christi para llevar el Evangelio donde haga falta. Estamos en Ebibeyin, a donde llegamos hace cuatro días tras un largo viaje. Aterrizamos en Malabo, la capital, tras un vuelo de seis horas desde Madrid, luego tomamos otro de 50 minutos hasta Bata, para a continuación coger un autobús y atravesar la selva guineana y bajarnos, tres horas después, en Ebibeyin, que se encuentra justo en la frontera con Camerún y Gabón. La idea es dedicar parte de las vacaciones de verano a echar una mano en tareas pastorales y en lo que haga falta, sobre todo con los jóvenes y los niños de aquí.

Yo tengo 20 años y voy a cursar segundo de Enfermería (este año me han quedado dos asignaturas, así que cuando vuelva a Sevilla tendré que hincar los codos) y si puedo ayudar en este terreno de mi futura profesión, pues fenomenal. Al fin y al cabo he venido a entregarme, y sé que voy a recibir más de lo que voy a dar. Aquí en Ebibeyin nos han acogido en su casa unas monjitas, las Hermanas de María Inmaculada. El tiempo es muy húmedo y nuboso, aunque de vez en cuando asoma el sol con mucha fuerza. Nosotros sudamos todo el día, pero ellos dicen que estos 29 grados (con un 80% de humedad) es como si fuera invierno. No quiero ni pensar lo que es para estas personas el verano.

Estoy viviendo estos primeros días con mucha ilusión e intensidad. Preparamos una jornada diocesana con los jóvenes de la parroquia. Por la mañana visitamos a los vecinos para invitarles a las actividades que luego realizamos por la tarde, como juegos,bailes, deporte y misa. Las misas aquí son muy alegres ¡todo es canto, palmas y alabanzas! Impacta la cantidad de jóvenes que asisten y la diversidad. Me encantan sus sonrisas y su generosidad. A mí me gusta mucho bailar flamenco, así que espero poder enseñarles un poco de algo tan típico de mi tierra andaluza (soy sevillana y estudio en Cádiz). Estos cuatro días me han bastado para sentirme muy acogida, si tuviera que escoger un adjetivo de los primeros compases de esta experiencia diría que es «familiar». De lo poco que conozco de Ebibeyin (hay quien lo escribe cambiando la 'e' y la 'i' y con acento, Ebebiyín) diré que es una ciudad de unos 20.000 habitantes y que es un cruce de rutas comerciales por su estratégica situación entre tres países. El español es la lengua predominante. Es la que habla el recién nombrado obispo de la diócesis, Miguel Ángel Nguema, que sabe otros cinco idiomas: el de su tierra natal, el fang, francés, italiano, inglés y portugués.

Devoción por el fútbol

Otro día igual podemos hablar del mercado local, el de Akombang, uno de los grandes de todo el centro de África. Aquí vienen a comprar gentes de otros países, de ahí su carácter transfronterizo. Es un mercado inmenso donde hay de todo: puestos de comida, de ropa, zapatos, cazuelas... Vas por las callecitas que se abren paso y las tenderas gritan: «¡Señora!, ¡mira!, ¡compra!, ¡barato!...». Hay que tener tiempo y paciencia para poder recorrerlo todo.

Aquí también hay devoción por el fútbol. El ídolo de los niños (y los no tan niños) es Miguel Ángel Mayé Ngomo, que hasta hace poco jugaba en la Segunda B española, concretamente en el Extremadura, y hasta debutó con la selección absoluta de Guinea Ecuatorial.

Sinceramente, no creo que yo tenga mucho tiempo de jugar al fútbol... Aquí hemos venido a trabajar, para nada me lo tomo como unas vacaciones de verano, ¡para nada! Junto con mis compañeros de Regnum Christi, estamos aquí para ponernos al servicio de la parroquia y arrimar el hombro en lo que se necesite: visitar enfermos, organizar actividades para los jóvenes, enseñar a los niños... lo que haga falta. Y siempre con una sonrisa, entregándome a los demás y tratando de llevarles la Palabra de Jesús.

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