Consentimiento a través de las 'apps'

Las primeras 'apps' surgen en 2014, en campus universitarios de Estados Unidos. :: reuters/
Las primeras 'apps' surgen en 2014, en campus universitarios de Estados Unidos. :: reuters

I. GALLASTEGUI

En este río revuelto, varios avispados emprendedores han creado aplicaciones de móvil que permiten dar el sí a un encuentro sexual antes de que se produzca. Romántico no es. Al fin y al cabo, se trata de acostarse, en un clima de franca desconfianza, con un individuo que necesita límites externos para distinguir entre practicar sexo placentero con una mujer y violarla -y aquí ya deberían saltar todas las alarmas- o, desde el punto de vista del hombre, irse a la cama con una potencial perjura dispuesta a arruinarle la vida con una denuncia falsa. Cualquiera se imagina juegos más excitantes que sacar, en los preliminares, un contrato para dejar por escrito los términos y condiciones de la reunión que está a punto de tener lugar.

Las primeras 'apps' aparecieron en 2014, en el marco de una iniciativa de varios campus universitarios y los estados de California y Nueva York que el Congreso de Estados Unidos está valorando extender a todo el país con el objeto de frenar las alarmantes cifras de asaltos sexuales en las instituciones académicas americanas. Por ejemplo, la ley californiana establece que el consentimiento es «un acuerdo voluntario, explícito y consciente para desarrollar una actividad sexual, que puede ser revocado en cualquier momento, que una relación previa no constituye consentimiento y que no puede ser establecido por coerción o amenaza». Puede ser verbal o no verbal, pero no es aceptable si procede de una persona drogada, ebria o que no está «totalmente despierta».

Las norteamericanas SaSie y Good2Go, la holandesa LegalFling y la española iSex funcionan como una especie de notario virtual. Solo es necesario instalarse el programa, ponerse en contacto y registrar el pacto antes de irse a la cama. La teoría es que, de ese modo, nadie se llama a engaño y no hay posibilidad de que a uno lo acusen de haber traspasado ninguna línea roja, ya que el consentimiento permanece grabado en el 'blockchain', un registro en el que las acciones realizadas en internet quedan archivadas con validez a efectos legales.

Derecho a arrepentirse

La presidenta de la Asociación de Mujeres Juristas Themis, Amalia Fernández Doyague, recuerda, por un lado, que una mujer podría prestar coaccionada su aceptación telemática a un encuentro erótico y, por otro, que incluso si lo hace de forma voluntaria tiene derecho a arrepentirse en cualquier momento y a que su voluntad sea respetada.

Mariti Pereira, portavoz de Famuvi, resalta que las aplicaciones de contactos han propiciado la aparición de un tipo nuevo de agresión sexual: un hombre y una mujer quedan para tomar algo tras conocerse a través de una de esas plataformas y él la viola. «Me parece peligrosísimo. Hayas dado o no tu consentimiento, siempre tienes la libertad de decir 'no'», asegura.

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