«Todo está bien», dice el Rey sobre la polémica

El rey Felipe, con su esposa, la reina emérita y las dos infantas. :: efe/
El rey Felipe, con su esposa, la reina emérita y las dos infantas. :: efe

Las reinas posan juntas con las niñas en su visita al hospitalizado don Juan Carlos para zanjar el debate por su sonado desencuentro en Palma

ISABEL IBÁÑEZ

Tras las consabidas preguntas sobre el estado de su padre, don Juan Carlos, que sigue hospitalizado recuperándose de una operación de rodilla, los periodistas apostados ayer a la entrada del centro sanitario no podían desaprovechar la oportunidad de preguntarle al Rey por «la imagen de unidad» que estaban dando al posar todos juntos (él mismo, su esposa, sus hijas y la reina Sofía) tras el sonado desencuentro de la semana pasada en la catedral de Palma de Mallorca. «Todo está bien», zanjó el monarca. El sábado ya se había buscado amainar la tormenta con la visita de Letizia y su suegra, Sofía, al rey emérito. Ambas acudieron juntas al Hospital Universitario Sanitas La Moraleja y se dejaron fotografiar sonrientes. Más aún: la reina abrió la puerta del coche oficial para que doña Sofía pudiera salir cómodamente y más tarde la dejó pasar primero por la puerta de entrada.

Pero faltaba la foto con las niñas, protagonistas involuntarias de las imágenes que han dado la vuelta al mundo y por las que tanto se ha cuestionado a la Reina; las mismas donde se ve a Letizia Ortiz molesta, intentando que sus hijas no sean inmortalizadas junto a su abuela, incluido un tirón de orejas a su primogénita, Leonor, que curiosamente no ha levantando demasiada polvareda. Y eso es lo que se esperaba hoy, la foto que faltaba y que al fin llegó.

Las cámaras estaban preparadas, y cuando se abrieron las puertas del coche los flashes saltaron. La Princesa de Asturias abrió la puerta trasera en esta ocasión para dejar salir a su hija Leonor. El Rey hizo lo propio para ayudar a su hija menor, Sofía. En el medio viajaba la abuela; nada más apearse, ayudada de nuevo por su nuera, recibió el cariño de las niñas, empeñadas en hacerlo patente con constantes muestras de afecto. Inmediatamente, doña Sofía las cogió de la mano como quiso hacer tras la Misa de Pascua en Palma, y por fin se decidieron a posar los cinco juntos muy sonrientes para la prensa, que esperaba más que ansiosa. Se ponía remedio así al desaguisado, fomentando la foto que no pudo ser hace una semana.

A la salida, y a través de los cristales de la puerta de entrada, muy cerca de ella, las niñas se lanzaron a los brazos de la abuela para despedirla (la reina emérita se quedó en el hospital) con un abrazo, algo que hizo también Letizia Ortiz, incluyendo dos besos. Fuera, unas pocas personas congregadas se atrevieron con unos tímidos aplausos. Esta vez, y a diferencia de lo que sucedió el jueves, día de la reaparición de la Reina tras la desagradable polémica, no hubo voces críticas ni gritos contra ella.

Don Juan Carlos, por su parte, -que pese a ser el auténtico protagonista por su intervención quirúrgica se convirtió en un simple actor secundario como consecuencia de este incidente- fue trasladado ayer a planta desde la Unidad de Cuidados Intensivos, donde se encontraba desde que le realizaron la operación para cambiarle la prótesis que le fue implantada en 2011 en la rodilla derecha. Don Felipe dijo ayer que cree que su padre «tardará poco» en poder regresar a su domicilio una vez que reciba el alta hospitalaria.

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