BERMUDAS

ARANTZA FURUNDARENA

Viendo esa doliente imagen de la Roja desfondada tras la ronda de penaltis contra Rusia (hay más desconsuelo ahí que en el entierro del conde de Orgaz), empiezo a pensar que la culpa del papelón que ha hecho España en el Mundial la tiene el diseño de su equipamiento. Y más concretamente, los pantalones. Los jugadores están claramente incómodos con esas bermudas. Se las suben, se las doblan, se las remangan, se las incrustan en las ingles, se las abombachan... Pocos son los que se dejan los largos calzones en su sitio. Tal vez por miedo a parecer unos calzonazos. En resumen, que algunos viven en guerra con sus pantalones como Nadal con sus calzoncillos. Bien es verdad que Nadal, a pesar de la desazón (o quizás gracias a ella) no para de ganar trofeos... Y la Roja en cambio, en los torneos importantes, anda de capa caída. También me dirán que la longitud de las bermudas es prácticamente la misma para todas las selecciones del mundo, porque la deciden Nike o Adidas. Y yo digo: sí, ¿pero acaso son todos los muslos iguales? No. Los hechos demuestran que a la pierna ibérica le sienta especialmente mal este diseño. Miren si no Cristiano Ronaldo, otro pata negra obsesionado con subirse las perneras.

¿Ganó España el Mundial de Sudáfrica con pantalones idénticos a los de ahora? Lo dudo. Los diseños cambian, aunque sea de manera sutil, cada temporada. Y es evidente que algo ha empeorado en dicha prenda porque la incomodidad va en aumento. No hay más que ver a Piqué, con sus medias hechas pantis y su calzón convertido en escueto bombacho... Antes que soportar la presión de sus cuádriceps prefiere parecer el príncipe de Beukelaer. Piqué y Cristiano están pidiendo a gritos que regrese al terreno de juego ese minishort que en los 70 hizo de Cruyff un 'sex symbol'.

Yo, en fin, todo esto lo comento por echarle un cable a ese once titular hecho un cuatro... Como ellos parecen incapaces de asumir su responsabilidad (y culpar a la afición queda feo, además de ser injusto), urge encontrar otra víctima (más allá del vapuleado De Gea) que cargue con la cruz de la debacle. Concluyamos pues que la culpa de que la puntería de nuestros jugadores desapareciera... la tiene el triángulo de sus bermudas.

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