Arriba el telón para tomar las uvas

'El fantasma de la ópera' tomó un año posesión del teatro Arriaga de Bilbao.
/JORDI ALEMANY
'El fantasma de la ópera' tomó un año posesión del teatro Arriaga de Bilbao. / JORDI ALEMANY

Algunos teatros mantienen la tradición de dar una función en Nochevieja. «Es bonito», recuerda Gabino Diego

FERNANDO MIÑANA

Solo son doce campanadas, una mísera docena de 'dongs', pero cuánto poder tienen. Muy pocos las ignoran y se van a la cama como si fuera una noche más, una noche cualquiera, sin siquiera echarse una uva al coleto. La mayoría vive esclava de las tradiciones, de la 'obligación' de despedir un año y recibir al siguiente a lo grande, o, al menos, con mucha algarabía. Es la bisagra del calendario a la que prestamos más atención. Nochevieja. Diez letras y un millón de planes. Uno de ellos te lleva a un butaca mullida en la que sentarte a contemplar una función. Teatro en Nochevieja, una tradición que se hace fuerte en algunas ciudades.

Este 31 de diciembre, rondando la medianoche, habrá espectadores en teatros de Madrid, Barcelona, Valencia, Las Palmas... En general, mandan los musicales. En Madrid, 'Rey León' (Teatro Lope de Vega), 'El guardaespaldas' (Coliseum) o 'La familia Adams' (Calderón); en Barcelona, 'Dirty Dancing' (Tívoli) o 'Cabaret' (Victòria); en Valencia, 'Mayumaná' (Olympia); y en Las Palmas, 'Priscilla, reina del desierto' (Pérez Galdós). Pero también hay público para los trucos del Mago Pop (en el Rialto de Madrid) o las intrigas de Agatha Christie en 'La visita inesperada (El Raval de Barcelona).

La dinámica esa noche suele ser la misma. El espectador asiste al espectáculo que ha elegido, pero, poco antes de la medianoche, se interrumpe la representación y los actores interactúan con el público para tomarse las uvas mientras suenan las campanadas y después descorchan el cava para brindar juntos por el nuevo año. Se crea un ambiente muy especial y profesionales y clientes creen vivir algo único, diferente.

Gabino Diego Actor «El público va sabiendo que habrá un plus, que se romperá la cuarta pared» También ha estado como espectador: «Me gustó mucho esa experiencia»

Aunque a veces no todo sale según lo previsto y el espectador, que generalmente ha pagado por un cotillón y quiere ver la obra, sí, pero fundamentalmente pretende apurar ese momento atípico lo máximo posible, se rebela si no se siente complacido. «Fue un follón», se ríe ahora Gabino Diego cuando rememora aquella Nochevieja en el teatro Condal de Barcelona. Y se explica. «La gente, lógicamente, había acudido a eso y tuvimos que actuar. La obra era muy corta, sobre una hora y veinte minutos, y acabamos para las uvas. Pero después la gente quería más espectáculo y tuvimos que darles una 'propina'».

Gabino Diego, que tiene 51 años y lleva 34 entre el cine y el teatro, no se había visto en otra igual. «El público se enfadó un poco porque había pagado un cotillón y quería más, así que comenzó a pitar y a subir al escenario. Me tocó salir, pedir que se bajaran y asegurarles que les daríamos algo más». Y a todos los actores -el elenco de 'El apagón' estaba integrado por siete cómicos- les tocó tirar de ingenio para contentar a la platea. Uno se puso a hacer mimo, otro soltó un monólogo... Así lograron sofocar a la clientela y sacar la noche adelante. Inolvidable.

Aquel contratiempo no afeó el recuerdo. «Es muy bonito pasar la Nochevieja en un teatro». Sabe de lo que habla: ha estado arriba y a los pies del escenario. El horario y el día atípicos le obligaron a improvisar. Gabino Diego, que es de no comer mucho más que una manzana y un plátano antes de la función, fue a comprar unos bocadillos antes de acudir al teatro en Barcelona. El ágape fue devorado después de aquella intensa noche.

El actor, ganador de un Goya en 1990, pasará este fin de año en Madrid sin grandes planes. «La Navidad no me entusiasma. En Nochebuena estaba un poco pachucho y me quedé en casa. Me gusta más quedarme en la cama o delante de la chimenea que salir por ahí». Y la agenda no afloja. Al día siguiente tiene función. Hasta el 10 de febrero estará representando con Teté Delgado 'El intercambio' en el teatro Marquina de Madrid.

Otro año, también en Barcelona, donde hay mucha tradición de teatro en Nochevieja, acudió como espectador a ver 'Golfus de Roma', un musical en el que él había actuado anteriormente. «Me gustó mucho esa experiencia», recuerda sobre una noche en la que se rompe con la cotidianeidad. El actor tiene que meterse en el papel y antes de las doce salirse para volver a meterse después. No es fácil, pero los espectadores tampoco son muy exigentes ese día. «El público ya sabe que es una velada especial. Va a ver la función pero sabiendo que habrá un plus, que esa noche se va a romper la cuarta pared».

El tipo de teatro, de función y de elenco determinan cómo será el momento de la celebración. Algunos pueden llegar a ser tan espontáneos como Jorge Javier Vázquez, que el año pasado, como recuerda María Ángeles Fayos, del teatro Olympia de Valencia, subió hasta el segundo anfiteatro para brindar con la gente.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos